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El Boca de Alfaro no puede dar el salto hacia la tranquilidad

El Boca de Alfaro no puede dar el salto hacia la tranquilidad
BocaAfueraHOR

Le cuesta al Boca de Alfaro dar el salto, establecerse en una zona de confiabilidad. Cuando la llave con Athletico Paranaense en el comienzo de la temporada alimentaba la autoestima de un equipo que necesita confiar en sus condiciones, declina con Almagro en la Copa Argentina. 

Y aparecen las dudas, y demuelen aquellas sentencias que dejó Boca con los brasileños en la Libertadores. Se advirtió un equipo más duro. Desde esa capacidad de combate, el equipo se presumía que iba a desarrollar anticuerpos para fortalecer su espíritu. Sobre todo para cuando lleguen los grandes desafíos en la competición que al club le quita el sueño.  

La caída con Almagro empieza a poner en revisión el perfil de equipo que pretende darle el entrenador. El estilo de Boca aún está por verse. No consolida ninguna gran fase del juego. Ni es un equipo que impone condiciones, ni es un equipo que espera agazapado a su rival para lastimar. 

Por supuesto, que resulta más entretenido jugar a los nombres propios y debatir quien debe jugar. Si Tevez o Zarate, si Mc Allister o Bebelo Reynoso, si Fabra o Más. Y es que Boca tiene un plantel de tantas calidades que los diagnósticos son circunstanciales. Pero lejos que esa amplitud estimule la competencia interna, termina alejándola de una búsqueda colectiva más profundo. 

Será un tarde o una noche estelar de distintos jugadores en su lucimiento individual. Pero el destaque de cada uno de ellos, no impactará en lo global. No logrará atravesar al equipo para mejorarlo. 

La presentación tan esperada de Daniele De Rossi fue muy destacada. El italiano mostró categoría para darle claridad al equipo en la organización. Sin dudas, que puede fortalecer a Boca en esa zona clave. Su categoría nunca estuvo bajo cuestión. Pero su influencia en el equipo deberá determinarse desde decidir donde presionar y con qué postura decidir jugar.  

En conclusión, Boca no deja de ser un equipo basado en las individualidades. No importa quien sea el hombre que está sentado en el banco de suplentes. Sea Arruabarrena, Guillermo o Alfaro el problema de Boca es simple: no termina de saber lo que quiere. Y ahí el entrenador tiene una gran cuota de responsabilidad.

por Hugo Balassone
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