Según la estadística, el promedio de 1990 a 2002 de presión fiscal estaba en 20,6% y de 2003 a 2021 creció a 30,7%, con un pico de 34,5% en 2020. En 2021, la última medición, el porcentaje está por encima del 30%.
El Gobierno enviará en las próximas semanas el impuesto que grava la "renta inesperada" que plantea una alícuota sobre el componente de esa utilidad que se enfoca en un conjunto de empresas con ganancias netas imponibles altas superiores a los 1.000 millones de pesos, que en 2021 fue de solo el 3,2% de las empresas.
Los criterios para la imposición de la alícuota incluyen que la ganancia neta imponible real tiene que haber crecido en forma significativa en 2022 respecto a 2021 y, además, se incluirá un parámetro para que si la renta inesperada se canaliza hacia la reinversión productiva, la alícuota será menor, señaló el ministro de Economía, Martín Guzmán, durante el anuncio junto al presidente Alberto Fernández en el Salón Blanco de la Casa Rosada.