El miércoles 18 de febrero de 2016, la ministra de Seguridad Patricia Bullrich presentó el Protocolo Antipiquetes, que nunca fue aplicado totalmente. Más allá de los halagos y las críticas al mismo, desde ese entonces el Gobierno de Mauricio Macri no ha presentado ninguna política pública para ordenar de manera coordinada y moderna la calle.
En tiempos de inflación, ajuste, pobreza y violencia creciente es casi un milagro que no haya habido más muertos y heridos. Sobre todo, cuando la propia área de Seguridad federal había recibido específicos alertas de la justicia el 1 de diciembre de 2017, acerca de la impotencia de las fuerzas de seguridad para llevar adelante las tareas de recolección de pruebas que había encomendado el fiscal federal Federico Delgado que, por delegación del juez Rodolfo Canicoba Corral, investigó a la barra brava de River y explicó puntillosamente las debilidades del Estado para encarar ese tipo de crímenes