El femicidio de Agostina Vega sumó en las últimas horas uno de los capítulos más dolorosos. Los abuelos debieron informarle a Melisa Heredia que su hija de 14 años había sido encontrada sin vida.
Tras varios días internada y aferrada a la esperanza de encontrar sana a su hija, Melisa Heredia recibió la noticia más dolorosa. Fueron los abuelos de la adolescente quienes le comunicaron que había sido hallada asesinada en Córdoba.
El femicidio de Agostina Vega sumó en las últimas horas uno de los capítulos más dolorosos. Los abuelos debieron informarle a Melisa Heredia que su hija de 14 años había sido encontrada sin vida.
La mujer permanecía internada desde antes del hallazgo debido a un grave cuadro de deshidratación, estrés extremo y complicaciones de salud derivadas de la angustia por la desaparición de la adolescente. Durante horas, familiares, médicos, psicólogos y psiquiatras evaluaron cuál era el mejor momento para comunicarle la noticia.
Finalmente, fueron sus propios padres, Miguel y Elizabeth, quienes ingresaron al centro de salud para darle la devastadora información.
Al salir del sanatorio, Miguel confirmó que la conversación finalmente había ocurrido. "Ya hablamos", dijo brevemente ante los medios, visiblemente afectado por el momento que acababa de vivir junto a su hija.
La reacción de Melisa obligó a una inmediata intervención médica. "Ya le dimos la noticia. La tuvieron que sedar porque nos preguntaba cosas que no le podíamos decir", explicó Elizabeth, quien detalló que la mujer sufrió una fuerte crisis emocional tras conocer el desenlace de la búsqueda.
Según relató la familia, el equipo de salud mental que la asiste estableció límites precisos respecto de la información que podía recibir en esta primera etapa.
La situación clínica de Melisa generaba una especial preocupación entre los profesionales que la atendían. La mujer había sido internada luego de permanecer varios días prácticamente sin ingerir alimentos ni líquidos mientras participaba de la búsqueda de su hija. El cuadro derivó en una severa deshidratación y complicaciones renales que obligaron a mantenerla bajo observación permanente.
Por esa razón, antes de comunicarle el hallazgo, psiquiatras y psicólogos evaluaron cuidadosamente el procedimiento para evitar una descompensación aún mayor.
"Quiere saber más información y no se la queremos dar. El equipo de psiquiatras nos dijo que le dijéramos solamente eso", explicó Miguel.
Agostina Vega desapareció el sábado 23 de mayo por la noche después de salir de su casa en Córdoba para encontrarse con Claudio Barrelier, un hombre de 33 años que había mantenido una relación sentimental con su madre y que era conocido por la familia.
Durante una semana, la búsqueda movilizó a fuerzas de seguridad, vecinos, organizaciones sociales y a miles de personas que siguieron el caso en todo el país. La investigación permitió reconstruir los últimos movimientos de la adolescente a través de cámaras de seguridad, registros telefónicos y múltiples allanamientos.
Finalmente, los rastrillajes realizados en un enorme descampado de más de 240 hectáreas en el barrio Ampliación Ferreyra terminaron con el peor desenlace: el hallazgo de restos humanos que luego fueron identificados como pertenecientes a la joven.
Pese al dolor, los familiares de Agostina insistieron en que seguirán reclamando que la investigación avance hasta las últimas consecuencias. "No nos dejen solos", pidieron en medio de la conmoción.
Miguel aseguró que la familia continuará participando de movilizaciones y acompañando el trabajo judicial para que todos los responsables sean identificados.
Mientras tanto, la investigación continúa bajo la órbita del fiscal Raúl Garzón, que intenta determinar con precisión qué ocurrió durante las horas posteriores al último registro con vida de Agostina y si, además de Claudio Barrelier, hubo otras personas involucradas en el crimen.