Panorama

¿Milei puede cerrar la UBA? El fantasma que más preocupa en el sector universitario de la Argentina

En los últimos días se encendieron nuevas señales que generaron alarma en toda la comunidad académica. Las protestas, las expresiones de los rectores y el temor al efecto "Benegas Lynch".

Pablo Winokur
por Pablo Winokur |
clases públicas en la UBA

clases públicas en la UBA

"+ educación + ciencia + futuro". Con esos carteles aparecieron empapeladas distintas sedes de la Universidad de Buenos Aires en los últimos días. En Exactas (en Ciudad Universitaria) se hizo un abrazo simbólico a esa sede para reclamar más fondos para la universidad.

Hubo clases públicas en las distintas facultades, en las puertas, sacando los bancos, cortando calles. Las escenas fueron similares a las de 2001, cuando miles de protestas hicieron renunciar a Ricardo López Murphy como ministro de Economía.

En aquel entonces tocar la universidad era un límite infranqueable. O al menos lo era para un gobierno radical con una fuerte base social de apoyo en la clase media universitaria; y para un gobierno que ya llevaba un año entero de crisis y hacía agua por todos los costados.

Hablaron las autoridades en las protestas. El director del Ciclo Básico Común (CBC), Felipe Vega Terra, observó que están “muy preocupados porque la situación presupuestaria es asfixiante". "Estamos funcionando con partidas presupuestarias prorrogadas definidas en el 2023. Si en enero del 2023 teníamos 100 pesos ahora representan 30, es decir un tercio de la capacidad del poder adquisitivo del presupuesto de la universidad", planteó.

Guillermo Durand, decano de Exactas, planteó: "Estamos todos acá por la extrema preocupación que tenemos ante la desfinanciación de todo el sistema de universidades nacionales, de ciencia y tecnología, de educación pública. Hay una decisión de toda la comunidad de la facultad y de la UBA de salir a defender con mucha fuerza a todo este sistema".

Según el cálculo de Durand, apenas van a tener este año 1/4 del presupuesto real que el año pasado. Eso dejaría a la UBA al borde del cierre definitivo.

El efecto Benegas Lynch

Todo se agrava más cuando hace unas horas el presidente Javier Milei volvió a insistir en que el Estado es el máximo crimina y el máximo enemigo a vencer. Difícil sostener una universidad estatal con un presidente que ratifica esa posición.

Peor aun, las declaraciones de Bertie Benegas Lynch (que Milei defendió) en que planteó que los chicos (pobres) no deberían estar obligados a ir a la escuela, y deberían ayudar a sus padres "en el taller", si estos así lo requieren. Habló de que la educación es un "lujo" que no todos se pueden dar.

En ese esquema tampoco tiene mucho sentido seguir sosteniendo una universidad pública y gratuita. Justamente, esa gratuidad busca promover un igualitarismo, que el libertarianismo denosta. Si los chicos pobres siquiera tienen la obligación de ir a la primaria, menos podrían llegar a la universidad.

"Hay una decisión política de desfinanciar todo lo que tiene que ver con lo público y dentro de esa decisión quedan involucradas las universidades públicas, la educación en general, el sistema de ciencia y tecnología, etc. La verdad es que el daño que está provocando en estos pocos meses puede llevar mucho tiempo repararlo", planteó Durand en entrevista con en canal Net TV.

Yacobitti vs. Adorni

El diputado nacional y vicerector de la UBA, Emiliano Yacobitti, acusó a Manuel Adorni, de "mentir premeditadamente" porque el vocero presidencial afirmó que se aumentaron las transferencias a las universidades nacionales en un 70%. En cambio, Yacobitti aseguró que en realidad se produjo "un brutal recorte" del orden del 80%.

Es cierto que desde el ministerio de Capital Humano, a cargo de Sandra Pettovello, se anunció un incremento de partidas del 70%. Sin embargo, en la letra chica de la misma información se aclaró: "Confirmó un aumento del 70% de presupuesto para gastos de funcionamiento de las Universidades. La medida fue impulsada por la Secretaría de Educación, a través de la Subsecretaría de Políticas Universitarias con el fin de afrontar la suba de tarifas de servicio como electricidad, gas e insumos de mantenimiento".

En ningún momento del comunicado se habla de los docentes ni de otros gastos operativos, fundamentales para el financiamiento universitario.

Daniel Filmus, exministro de Educación, fue categórico: "El riesgo del cerrado o no depende de que el Gobierno entienda las necesidades que tienen las universidades, que tuvieron 70% de aumento solo para los gastos corrientes, cuando todos los gastos aumentaron un 280%. Se va a generar una situación muy difícil", planteó en declaraciones al programa Muy Lunes por Radio Con Vos.

"La UBA está entre las principales instituciones educativas del mundo y está siendo desatendido con el Estado. Ahora no estamos discutiendo cuánto se invierte en educación sino si es necesaria la educación y si es necesario que el Estado la sostenga", concluyó.

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