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Tienen 11 hijos, están en cuarentena y todos tienen coronavirus

Tienen 11 hijos, están en cuarentena y todos tienen coronavirus

Irene y José tienen 11 hijos, y todos tienen coronavirus. Ahora, se encuentran realizando la cuarentena correspondiente a quienes son portadores del virus. Mediante una videollamada en Cortá por Lozano, la familia contó como viven este momento, juntos.

“La primera que tuvo la enfermedad fue mi mujer, que dio positivo el 18 de marzo”, comenzó contando José. “Cuando nos dieron el positivo, yo ya me encontraba fatal, y a partir de ahí los niños fueron cayendo de dos en dos”. siguió. Además contó que cuando uno se iba descomponiendo ya había otro de sus hijos que estaba recuperado.

Los síntomas en los chicos

En cuestión de días, fueron cayendo los chicos. "Los síntomas en los niños han sido muy intensos pero muy cortitos -cuenta-. En poquitas horas te empiezan a decir que les duele la cabeza, la panza, les sube la fiebre. Empiezan a vomitar. Tienen un día o un día y medio que te preocupan, pero al día siguiente están fenomenal. Es maravilloso volver a escuchar que tienen hambre y que quieren comer.”

Nadie entra ni sale de la casa de los Cebrián, que se casaron cuando Irene tenía 27 y Chema, 28. Montaron un operativo del que participan abuelos, tíos, familiares, amigos, vecinos. Hasta el alcalde de Valladolid se comunicó con ellos para ofrecerles ayuda.

Fernando, que cumplió 14 el 24 de marzo en confinamiento, es el embajador de asuntos exteriores de la familia: sale, con el único barbijo con el que cuentan, y baja hasta el estacionamiento del edificio donde les dejan, apoyadas en el piso, las bolsas del súper.

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Tienen 11 hijos, están en cuarentena y todos tienen coronavirus
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Hacer las compras, para una familia de 13, es devastador. Los Cebrián, consumen, por ejemplo, seis litros de leche por día.

Y ni hablar cuando llega la hora de asistir a clase online: “Lo difícil aquí es conseguir una computadora o una tablet. No hay para todos. Nos vamos turnando”, admite Chema, que está teletrabajando desde su casa. Es arquitecto y enseña en una escuela de diseño de Valladolid. “Hemos desenterrado dos tablets viejas, luego, nos arreglamos con el celular de mi mujer y el mío más un portátil y la computadora familiar. Eso sí, si nos quedamos sin wi-fi es el naufragio absoluto.”

Chema cuenta que intentan pasar los días de encierro "con buen humor, con paciencia y rezando mucho, tengo que decirlo".

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