La experta, quien es directora de la Instalación Central (MAF) de Anticuerpos Monoclonales (MAbs) en Anderson Center, explicó a este medio que durante la pandemia, varias compañías farmacéuticas y laboratorios científicos académicos o privados, desarrollaron anticuerpos monoclonales para uso terapéutico en pacientes enfermos de COVID-19.
Laura Bover 1200.jpg
Laura Bover, líder y referente a nivel mundial en lo que respecta a tratamiento con anticuerpos monoclonales. (Foto: Anderson Center)
La vía de los anticuerpos monoclonales: ¿Qué son?
Ahora bien, ¿qué son los anticuerpos monoclonales? Para ello hay que entender primero qué son los anticuerpos: son proteínas denominadas genéricamente inmunoglobulinas, que algunas células de nuestro sistema inmune producen para defender nuestro organismo de la “agresión” de patógenos (como virus o bacterias) o de células malignas presentes en tumores que se desarrollan en el organismo, para nombrar solo algunos de los desafíos.
Los anticuerpos del sistema inmune se producen en un organismo vivo, pero la ciencia descubrió la forma de producirlos en el laboratorio (el doctor argentino César Milstein obtuvo en 1984 el Premio Nobel por esto). Así, se pueden obtener anticuerpos específicos contra aquello que agrede nuestro organismo, todos idénticos (dado que provienen de una única célula, generando un “clon” y de allí su nombre de monoclonales).
“Para tratar la enfermedad COVID-19, los primeros anticuerpos monoclonales que se desarrollaron se obtuvieron de muestras de células sanguíneas preservadas de pacientes que se habían recuperado de la epidemia de SARS, producida por otro coronavirus en el 2002”, precisó Laura Bover a A24.com.
Posteriormente, continuó, otras compañías generaron anticuerpos a partir de las células sanguíneas que los producen, pero esta vez aisladas de pacientes recuperados de COVID-19. Estos anticuerpos utilizados terapéuticamente, están en general dirigidos contra la proteína S del coronavirus, que es la que se une al receptor presente en nuestras células. Los anticuerpos bloquean de esta forma la entrada del virus a la célula para proliferar, impidiendo el avance de la infección.
tratamientos coronavirus.jpg
¿Qué sucede con los tratamientos contra los casos graves de coronavirus? ¿Son efectivos y seguros los anticuerpos monoclonales? (Foto: Pixabay)
¿Cómo afectan las variantes del coronavirus en la búsqueda de un tratamiento para casos graves?
Pero como ya sabemos, en el coronavirus responsable de COVID-19 se han producido, y probablemente se seguirán produciendo, mutaciones que afectan la efectividad de los monoclonales que ya se están utilizando.
La clave, de acuerdo a Bover, para que esta efectividad se mantenga, está en el sitio de la proteína S al que se unirán los anticuerpos. Si ese sitio mutó en las nuevas variantes, el anticuerpo dejará de ser efectivo. De hecho la FDA publicó una declaración en enero 24 del 2022, en la que reevalúa y limita la autorización para el uso de algunos anticuerpos monoclonales, desarrollados al comienzo de la pandemia, debido a que la variante Omicron no es susceptible al tratamiento con los mismos (bamlanivimab y etesevimab que se administran juntos y REGEN-COV - casirivimab e imdevimab). “Sólo los recomienda para aquellos pacientes que se han infectado con otras variantes susceptibles a dichos anticuerpos. Para encontrar anticuerpos efectivos contra Ómicron, estos deberían aislarse de individuos que se hayan recuperado de una infección por esa variante”, resaltó la científica.
Los investigadores creen que esto plantea desafíos para desarrollar nuevos anticuerpos que sean efectivos, eventualmente, contra otras futuras variantes que vayan apareciendo. Los científicos están construyendo modelos predictivos, utilizando la secuencia del SARS-CoV-2 y las de otros coronavirus obtenidas de bases de datos. Esto permite anticipar los sitios de probables nuevas mutaciones en el virus. La combinación de dichas predicciones con datos inmunológicos puede convertirse en información relevante, no sólo para producir nuevos anticuerpos terapéuticos sino también nuevas generaciones de vacunas que sean efectivas en variantes actuales y por aparecer.
Otro aspecto importante, que vendrá de la mano de los estudios mencionados, es “encontrar vacunas que sean capaces de mantener la inmunidad por plazos más largos que las actuales, que aparentan proteger por menos de 1 año. Igualmente, el análisis de los estudios Fase III de las vacunas que se están aplicando en este momento en el mundo entero, no ha concluido y sus resultados ayudarán a develar muchas incógnitas, aún cuando la pandemia haya desaparecido. Pero serán útiles para prevenir en el futuro”, vaticinó la bióloga química.
"A destacar, la utilización de plasma convaleciente obtenido de individuos que hayan padecido Ómicron, contendrá una amplia variedad de anticuerpos contra esa variante (no monoclonales) y podría transfundirse terapéuticamente a quienes padecen esa variante y cuyos síntomas no son leves poniendo su vida en riesgo", concluyó.
tratamientos.jpg
Además de la pandemia por coronavirus, el mundo sufre un alarmante fenómeno: las super bacterias, resistentes a antibióticos. (Foto: Pixabay)
¿Por qué es todo un desafío encontrar un tratamiento contra el coronavirus?
Consultada por A24.com, Laura Palermo, reconocida viróloga argentina que vive y da clases en la Hunter College, Universidad de Nueva York, en Estados Unidos, se refirió a cómo se comporta la afección en el organismo de aquellos que ataca y destacó que durante la patogénesis (proceso por el cual los virus producen enfermedad en la persona) del COVID-19 hay dos procesos a atacar de forma muy diferente.
Por un lado, durante la etapa temprana de la enfermedad, el efecto mayor que se observa en un paciente es debido a la replicación del nuevo coronavirus. “Es por esto que en los primeros 10 días, las terapias efectivas son antivirales, por ejemplo anticuerpos monoclonales, es decir drogas que tienen como objetivo proteínas específicas virales”, detalló Palermo.
En una segunda etapa, la viróloga pormenorizó que la enfermedad se presenta como una respuesta al sistema inmune, y una respuesta inflamatoria, ambas totalmente desreguladas, que destruyen diferentes tejidos y órganos del paciente.
“En estos casos, las terapias más efectivas son aquellas que incluyen drogas que reducen la inflamación y la respuesta inmune. En Estados Unidos, lo que se recomienda es que para casos severos de pacientes que están hospitalizados y que requieren oxígeno, recomiendan el uso de remdesivir -un antiviral inhibidor de la polimerasa viral- y dexametasona -un antiinflamatorio- para reducir la inflamación”, señaló Laura Palermo a A24.com.
Y concluyó: “Si el paciente tiene una inflamación sistémica y una necesidad de oxígeno en aumento, lo que se recomienda además es el uso de una droga inmunomodulatoria”.