El Departamento de Defensa de Estados Unidos comunicó que las explosiones fueron al menos dos, una en uno de los accesos al aeropuerto y otra en un hotel cercano.
En la última semana, el aeropuerto de Kabul fue escenario de las imágenes más dramáticas del fin de la guerra más larga de Estados Unidos y la toma del poder por los talibanes, con un vuelo tras otro para sacar a quienes temían un retorno de su brutal régimen.
La Embajada de Estados Unidos en Kabul había alertado a sus ciudadanos que abandonaran las entradas al aeropuerto por una amenaza no especificada. Lo mismo hicieron Australia, Nueva Zelanda y el Reino Unido.