La Casa Blanca dejó trascender algo que muy pocas veces hace: el tono de la conversación. Trump expresó su enojo por los planes israelíes de intensificar los ataques sobre Beirut y otras zonas controladas por Hezbollah. Lo hizo con un insulto inicial y la recordó que si no fuera por el apoyo que le sigue dando, el primer ministro Netanyahu, hoy, estaría preso.
Tras la conversación, Israel habría suspendido un ataque de gran magnitud sobre la capital libanesa y frenado el avance de tropas hacia esa ciudad. El propio mandatario estadounidense aseguró que Netanyahu aceptó dar marcha atrás y que no habrá una incursión sobre Beirut.
La presión de Trump responde, en parte, a que Irán había advertido que abandonaría las negociaciones impulsadas por Washington si continuaban las operaciones israelíes en territorio libanés. La Casa Blanca busca evitar que el conflicto se expanda mientras intenta sostener los delicados contactos diplomáticos con Teherán.
cuartel general de Hezbollah atacado
Cuartel de Hezbollah en El Líbano, atacado en 2025. Trump llamó de mala manera a Netanyahu para que deje de atacar a los aliados de Irán. (foto: Archivo)
Trump: "Si no fuera por mí, estarías preso"
Trump, enojado, le dijo eso al premier israelí para convencerlo de algo básico. Tiene que dejar de atacar a las posiciones de Hezbollah en el Líbano. Hay un acuerdo de paz entre Israel y el Líbano, pero que en la práctica es una formalidad inaplicable. Pese a actuar en territorio libanés, Hezbollah no respeta al gobierno de ese país. Israel ataca sistemáticamente a Hezbollah, sin respetar el acuerdo entre los gobiernos.
Es por eso que Trump decidió frenar los ataques decididos por Netanyahu. Trump estalló contra Netanyahu y expuso las grietas en la alianza con Israel. La guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán sumó este episodio inesperado que dejó al descubierto las crecientes tensiones entre Washington y Tel Aviv.
La discusión se produjo mientras la guerra iniciada en febrero entre Estados Unidos, Israel e Irán atraviesa uno de sus momentos más delicados. Las operaciones militares se extendieron durante meses, afectando rutas energéticas estratégicas, elevando el precio del petróleo y multiplicando los focos de conflicto en toda la región.
El enojo de Trump con Netanyahu
La reacción de Trump no obedeció solamente a cuestiones militares. Detrás del enojo aparecía una preocupación diplomática mucho más amplia. La Casa Blanca interpretó que una escalada en Beirut podía hacer colapsar definitivamente los intentos de alcanzar un acuerdo con Teherán.
Tras la conversación, Trump aseguró que Netanyahu aceptó detener cualquier avance hacia Beirut y descartó el envío de tropas israelíes a la capital libanesa. Incluso afirmó haber logrado, mediante intermediarios, compromisos de Hezbollah para reducir los ataques contra Israel. Sin embargo, desde el gobierno israelí surgieron rápidamente matices y aclaraciones que dejaron en evidencia que el desacuerdo entre ambos aliados sigue abierto.
hezbollah e Israel ataques en la frontera
La frontera entre Israel y El Líbano. Escenario entre los combates de Tel Aviv y las tropas de Hezbollah. (Foto: Archivo)
El cruce verbal entre Trump y Netanyahu constituye además una señal política de enorme relevancia. Durante años ambos dirigentes exhibieron una relación cercana, pero la actual guerra parece haber abierto diferencias estratégicas cada vez más difíciles de ocultar.
En un escenario marcado por la incertidumbre, la estabilidad de Medio Oriente depende ahora tanto de los movimientos militares sobre el terreno como de la capacidad de Washington para contener a su principal aliado en la región.
Irán sigue demostrando una postura de fuerza. Emplazó a Trump a frenar a Israel si quiere que vuelva a haber negociaciones. Trump tomó el teléfono y lo insultó a Netanyahu porque no sabe cómo salirse de la crisis en Medio Oriente, que él mismo inició. Esto ayuda a dar crédito a Teherán que dice que del plan nuclear, ni siquiera se habló una letra.