Calor extremo: a partir de qué año medio planeta vivirá un "infierno" y Argentina puede ser el oasis
Un nuevo informe muestra las evidencias contundentes del calentamiento global. Si el hombre no mejora los datos, para dentro de pocos años, 4.000 millones de personas estarán dentro de una zona casi insoportable para vivir.
Calor extremo para la mitad de la población mundial. ¿Y en la Argentina? (Foto: A24com).
Los avisos se suceden desde el inicio del siglo, pero los gobiernos no prestan atención. Escuchan, hablan pero hacen muy poco en concreto. Esta vez, ya no es una advertencia: es el anticipo científico de lo que nos espera como humanidad en muy poco tiempo: para el 2050 (faltan solo 24 años) la mitad de la población del planeta vivirá en lugares de calor extremo. En condiciones prácticamente inviables o peligrosísimas para la salud.
Hay 4.000 millones de personas amenazados por las condiciones del cambio climático. Y no se trata de condiciones debidas a migraciones por tragedias o guerras. El lugar en que viven hoy, en dos décadas y media, se volverá casi inhabitable. Como consecuencia del cambio climático, tendrán que soportar temperatura extremas que abrirán las puertas a muchísimos problemas casi insolucionables para las personas y los países.
Este traumático escenario surge de un trabajo de la Universidad de Oxford, que hizo un profundo relevamiento de todo el planeta y fue publicado por "Nature Sustainability". Allí se anticipa que todo este cuadro se hará realidad si el planeta alcanza un aumento de 2 °C sobre niveles preindustriales, algo que muchos científicos climáticos consideran cada vez más probable o inevitable.
Los acuerdos de los gobiernos para evitar cruzar esa línea de no retorno se materializaron con el compromiso de Paris a mediados de la segunda década de este ciclo. Pero países como Estados unidos, China y el bloque de la Unión Europea, han hecho poco o nada para cumplir con lo que firmaron en la capital francesa. Peor todavía, con la presencia de Trump en la Casa Blanca, Washington se propone desconocer todos esos acuerdos porque el ocupante del Salón Oval no cree en el cambio climático.
Conviene repetirlo: los hallazgos proyectan un crecimiento dramático en la exposición humana al calor extremo. Un fenómeno que ya no sería una excepción del clima global, sino una realidad cotidiana para miles de millones de personas. Y no se trata de acostumbrarse para vivir en una "ola de calor", como ahora sucede en algunas veces en el año. Será permanente, las 24 horas del día, los 365 días del año. Con consecuencias irreparables para las personas y los países.
mapa del 2050
Calor extremo permanente para 4.000 millones de personas en el planeta. La Argentina, no por completo, puede ser un oasis ante este problema para la vida humana. (foto: A24.com)
El planeta, al rojo vivo: cifras que alarman
El estudio compara la situación actual con la de hace dos décadas. En 2010, aproximadamente el 23% de la población mundial experimentaba calor extremo con frecuencia. Para 2050, esa cifra podría elevarse al 41% de los habitantes del planeta, un salto que redefinirá la vida urbana, laboral y sanitaria en múltiples regiones.
Las implicaciones no son meramente estadísticas. El concepto de “calor extremo” no solo significa temperaturas altas, sino condiciones peligrosas para la salud humana, capaces de provocar desde golpes de calor hasta agravamiento de enfermedades crónicas y aumento de mortalidad.
Además, la investigación de Oxford señala que la mayoría de estos impactos se sentirá incluso antes de alcanzar los 2°C de calentamiento, mientras el mundo supera el umbral de 1,5°C, un objetivo crítico según el Acuerdo de París (lo que Trump desconoce por completo).
Como será algo permanente, se verá la aparición de lo tantas veces advertido por las Naciones Unidas: los parias climáticos.
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Los países con climas más templados también sufrirán cambios permanentes por el aumento global de la temperatura. (Foto: A24.com)
Parias climáticos: evacuados o refugiados en sus propios países
Ese es el fenómeno que este calor extremo provocará de manera inicial. La temperatura va en aumento hasta que en un momento llegará a niveles insoportables, incompatibles para la vida humana, sin los recursos necesarios para afrontar el cambio que será permanente.
Si no hay recursos de infraestructura como energía para todos y sin cortes, agua potable, lugares con aire acondicionado (luego veremos que esto también es un búmeran) o soluciones valederas, el calor traerá efectos y daños permanente en las personas y para la vida social y económica de los países. Es fácil imaginar el escenario catastrófico que se avecina con la mitad del planeta bajo esas pésimas condiciones. Enfermedades, falta de tratamientos adecuados, encarecimiento de remedios a nivel indivudual o social.
Además, si el trabajo es imposible, las estructuras económicas de las ciudades y países se harán muy complejas. En la búsqueda de otro lugar para vivir, pueden producirse conflictos graves que desemboquen en guerras civiles o entre países por un territorio con los recursos que se perdieron para habitar. Esos desplazamientos forzosos -por la pérdida del hábitat- generará el nuevo fenómeno de "parias ambientales", para los que no habrá métodos suficientes para asistir.
Bahia de San Salvador y el calor extremo
¿Quiénes sufrirán más? Las regiones en peligro
Aunque el fenómeno será global, no todos los lugares lo sentirán con la misma intensidad. Paises en el cinturón tropical y el hemisferio sur, con climas ya cálidos, están entre los que enfrentarán los mayores aumentos de temperaturas peligrosas. Según proyecciones asociadas al estudio, algunos países experimentarían los incrementos más pronunciados en condiciones de calor extremo. Los más afectados serán:
Brasil
Nigeria
Sudán del Sur
Laos
El gigante sudamericano, dos países africanos (Sudán del Sur ya es hoy uno de los peores del mundo sin el calor extremo) y uno del sudeste asiático.
Asimismo, las mayores poblaciones expuestas a este fenómeno estarían en:
India
Indonesia
Bangladesh
Pakistán
Filipinas
Todas ellas, ambos grupos, son naciones densamente pobladas donde miles de millones de personas podrían vivir buena parte de su vida bajo temperaturas que superen con frecuencia los umbrales seguros. Con el agravante en el caso de la India y Pakistán, que cuentan con armas nucleares, en el caso de los desatres que puede provocar internamente o entre vecinos por esta destrucción del habitat.
Pero la amenaza que viene de manera inevitable por la desidia de los gobernantes no se limita a las zonas tradicionalmente cálidas. Países con climas fríos o templados, como Austria, el Reino Unido, Finlandia o Canadá, también verían un incremento significativo en días extremadamente calurosos (algunos estudios adicionales sugieren un aumento de entre 150% y 230%) y en la frecuencia de días peligrosamente cálidos.
rio un infierno de calor
Los efectos en la vida cotidiana
El calor extremo no solo modifica el clima; transforma economías enteras, sistemas sanitarios y la vida urbana.
La exposición prolongada al calor puede sobrecargar la capacidad del cuerpo para disipar el calor, provocando desde mareos y agotamiento hasta insuficiencia de órganos y muerte en casos severos, según expertos climáticos.
Además, habrá una explosión en la demanda de sistemas de refrigeración, como aire acondicionado. Como dijimos antes, esta "solución" puede ser un "búmeran". Mientras se produce un "ambiente freso y agradable", se podría aumentar la presión sobre las redes energéticas y contribuir aún más al calentamiento si no existen cambios estructurales en producción y consumo de energía.
Las ciudades, especialmente en países en desarrollo, enfrentarán desafíos adicionales por la falta de infraestructura adecuada para mitigar el calor, como espacios verdes, infraestructura de enfriamiento pasivo y sistemas de alerta temprana, elementos que estudios previos han señalado como críticos para la adaptación climática urbana.
Argentina, el oasis para la región
En medio de este panorama global, Argentina aparece como una posible excepción en América Latina, un punto geográfico donde las proyecciones de impacto por calor extremo podrían ser menos severas que en países tropicales cercanos. Aunque los detalles regionales no están explícitos en el estudio de Oxford, los datos disponibles sobre proyecciones climáticas y patrones de calentamiento sugieren que zonas templadas del sur del continente tendrán condiciones más moderadas comparadas con las regiones cercanas al ecuador.
Esto no quiere decir que Argentina esté totalmente exenta de riesgos. Las olas de calor y las noches tropicales han ido aumentando en los últimos años en ciudades como Buenos Aires, Córdoba y Rosario, reflejando una tendencia general al alza de temperaturas extremas también en latitudes más templadas.
En este verano, sin ir más lejos, hemos soportado varias olas de calor y el mapa de la Argentina estuvo masivamente marcado en un rojo intenso. Incluso en el sur del país, aunque el inicio haya sido intencional, combatir los incendio en una amplia región patagónica es muy complejo por la alta temperatura y la falta de lluvias.
Sin embargo, frente a países como Brasil, Paraguay o México, la intensidad y frecuencia del calor extremo proyectado es relativamente menor, lo que podría convertir al país en un punto de menor riesgo climático comparativo en la región.
Este posicionamiento, que algunos llaman “oasis climático”, podría influir en movimientos demográficos, inversiones en infraestructura y políticas públicas orientadas a adaptación climática, convirtiendo a la Argentina en un referente para estrategias de mitigación y resiliencia a largo plazo. Pero también, un país (o parte de su territorio) codiciado por otros más poderosos.
Un dato final: el cambio climático no es como la alarma de un reloj. Esto no significa que hasta el 2050 estaremos "bien" y en ese momento comenzarán los problemas. Puede ser que mucho tiempo antes, alguno de esos países comience a sufrir un cambio permanente en su clima.
No serán solo momentos o semanas en el año, sino una situación que se volverá permanente y que hará imposible la vida para muchísma gente. Y como dice el popular refrán: "No se puede tapar el sol con la mano". Con el cambio climático, además de inútil, será peligroso para la vida misma.