En medio de las frágiles negociaciones con Irán, Trump renueva sus amenazas. (foto: Truth)
Las amenazas generaron malestar en la delegación iraní y llegaron a provocar una interrupción temporal de las conversaciones. Sin embargo, los negociadores retomaron el diálogo y ambas partes coincidieron en continuar trabajando sobre una hoja de ruta destinada a alcanzar un acuerdo más amplio en los próximos 60 días.
A pesar del clima de tensión, funcionarios de ambos países describieron los encuentros como constructivos. Según trascendió, Irán habría aceptado el regreso de inspectores internacionales a instalaciones nucleares y Washington estudia flexibilizar algunas restricciones económicas como gesto de buena voluntad.
Por ahora, el escenario sigue siendo incierto. Hezbollah está en el medio de las discusiones. Irán dice que Israel sigue atacando y no le hace caso a Donald Trump. Para el presidente estadounidense, en cambio, el grupo terrorista es la excusa de Irán para no poner nunca la firma definitiva al tratado de paz.
Trump ataca y el Vicepresidente, negocia
Trump insistió en que Irán debe demostrar con hechos su voluntad de cumplir los compromisos asumidos. Días atrás había sido aún más explícito al afirmar que, si las autoridades iraníes “no se comportan”. Mientras tanto, el vicepresidente J.D. Vance tiene la pesada carga de llevar adelante las negociaciones con Irán.
Por eso, pese al duro intercambio verbal, las conversaciones continuaron. Según mediadores de Qatar y Pakistán, ambas partes acordaron una hoja de ruta de 60 días para intentar alcanzar un entendimiento más amplio. Entre los puntos discutidos figuran mecanismos para reducir la violencia en el Líbano, garantizar la navegación comercial a través del estratégico estrecho de Ormuz y avanzar en medidas de confianza mutua.
Uno de los temas centrales es precisamente el conflicto libanés. Washington considera que la influencia iraní sobre Hezbollah puede ser clave para estabilizar la frontera entre Israel y el Líbano, mientras que Teherán sostiene que cualquier acuerdo regional debe contemplar el fin de las operaciones militares israelíes en territorio libanés.
Pese a las amenazas de Trump, funcionarios estadounidenses calificaron las conversaciones como “constructivas” y aseguraron que existe una base sólida para seguir negociando. No obstante, la posibilidad de una nueva escalada militar sigue latente y cualquier incidente en el terreno podría hacer fracasar un proceso diplomático que todavía se encuentra en una etapa muy inicial.
El paso por el estrecho de Ormuz. Tal vez el único punto de coincidencia entre Irán y EE.UU. (Foto: Reuters)
Irán espera confiado porque se ve fortalecido
Irán puede seguir poniendo condiciones o insistir con el "asunto Hezbollah" y los ataques de Israel. No cambió de régimen - siguen los fundamentalistas en el poder - mantienen el plan nuclear - aunque no llegue a la bomba atómica - y el estrecho de Ormuz no es navegable si ellos vuelven a bloquearlo. Trump, en cambio, tiene que enfrentar las elecciones de medio término en 4 meses. La inflación no baja y el combustible llegó a un precio récord en su país.
Con ese panorama, uno de los avances más destacados fue el compromiso de crear un mecanismo de comunicación para evitar incidentes marítimos en el estrecho de Ormuz, una vía clave para el comercio mundial de petróleo. También se acordó establecer una célula de coordinación para reducir los enfrentamientos en el Líbano, donde continúan los choques entre Israel y Hezbollah.
Las conversaciones, sin embargo, estuvieron cerca de fracasar luego de que Trump advirtiera que Estados Unidos podría golpear a Irán “muy duramente” si considera que Teherán incumple sus compromisos. Las declaraciones provocaron una breve suspensión de los contactos antes de que los mediadores lograran reencauzar el diálogo.
Desde Teherán, el canciller Abbas Araghchi habló de “progresos importantes” y aseguró que Washington aceptó discutir una flexibilización de las restricciones sobre las exportaciones petroleras iraníes, además de avanzar en la liberación parcial de fondos congelados. Funcionarios estadounidenses también describieron las reuniones como constructivas y señalaron que existe una base sólida para continuar negociando.
Pese al moderado optimismo diplomático, las diferencias siguen siendo profundas. Irán insiste en que cualquier acuerdo duradero debe incluir una reducción de las operaciones militares israelíes en el Líbano, mientras que Washington busca garantías sobre el programa nuclear iraní y la seguridad de la navegación internacional. Por ahora, ambas partes coinciden en un objetivo inmediato: evitar que la crisis vuelva a transformarse en un conflicto abierto en toda la región. Por eso, hablan de otros 60 días para seguir negociando.