Contra los Países Bajos, la Argentina ganaba 2 a 0 en el primer tiempo. "Pero qué bonito", dijo Francisco. "¿Y qué hicieron los argentinos? ¡Ganamos, Ganamos!", siguió para rematar: "Al final tuvieron que ganar con un penal".
Completó su analogía futbolera con la mismísima y dramática final contra los entonces campeones, Francia.
"Francia 3-1, ah ya ganamos...", avanzó el Papa para reflejar el cambio de actitud que sobrevino. "Pero faltaba el segundo tiempo. Al final, ganaron con un penal", recordó.
La fuerza para ser constantes en el camino
Esa fue la idea que trasmitió por medio de ese comentario a Agustina para los jóvenes argentinos. "Creemos que la cosa se acaba porque nos cansamos del camino y paramos, cuando todavía resta continuar con toda la marcha", apuntó.
Por eso recordó una broma clásica sobre el país y los argentinos. Es esa que cuenta que los ángeles fueron a protestar ante Dios porque en la Argentina le había dado de todo, creando un desbalance con otros países. "Sí lo noté"- dijo Dios en el relato de Francisco que remató: "y para equilibrarlo, creé a los argentinos".