Avances de la vida moderna

El fabuloso invento que revolucionó la manera de comprar en todo el mundo

La necesidad de ordenar compras, productos y ventas propició la aparición de un elemento que desde hace tiempo es tan habitual como imprescindible en la vida diaria.
El código de barras

El código de barras, un invento imprescindible. (Foto: gentileza Fisrt Surface Mirror).

Donde hay una necesidad, puede surgir un invento revolucionario. Eso fue lo que sucedió con un elemento que apareció el 7 de octubre de 1952 y representó tal cambio que hoy es tan habitual como imprescindible en la vida diaria: el código de barras.

Todo surgió a partir de una necesidad muy concreta. Probablemente de muchos comerciantes en todo el mundo, pero fue solo uno el que puso en marcha algo que vemos y usamos todos los días sin reparar en su origen o cómo funciona.

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Orden y administración

Esa era la premisa del gerente de un supermercado en Pensilvania, Estados Unidos. Samuel Friedland quería lograr un mecanismo que le permitiera clasificar rápidamente su mercadería, asentar las compras y las ventas y así administrar mejor su negocio. Entonces le propuso a un decano de la Universidad de Drexel si podía inventar algo para facilitar su actividad comercial.

Por casualidad, la conversación fue escuchada por un graduado en Tecnología, Bernard Silver, quien le comentó la idea a su colega Joseph Woodland. Fue entonces que Woodland, tras una serie de intentos fallidos (por ejemplo, con colores fluorescentes en los productos para ser reconocidos por un lector) decidió abandonarlo todo y concentrarse solo en como clasificar cualquier tipo de producto de manera unívoca y exacta. Para eso, se instaló en la casa de sus abuelos en Florida y, en la playa, encontró la clave.

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Del código Morse a la arena y luego a un disco. El origen del código de barras (Foto: A24.com).

Del código Morse a la arena y luego a un disco. El origen del código de barras (Foto: A24.com).

Cuatro pocitos en la arena

Un día, mientras Woodland pensaba en la playa, hundió cuatro dedos en la arena. Luego dibujo unas líneas desde los pequeños huecos. Por el diferente grosor de sus dedos, las líneas dibujadas eran diferentes. Enseguida prolongó la figura de manera circular. Así nació un embrionario código de barras, por extraño que parezca.

Las líneas circulares con diferentes medidas de ancho y con espacios entre ellas podían ser leídas en cualquier sentido. Ideal para aplicar en cualquier envase, no importaba su forma.

En esas líneas, sobre un disco de papel se aplicaba un lector que podía registrar un código que tenía como inspiración las señales morse. Sin embargo, ese primer "código" no tenía la uniformidad y estandarización necesaria ni las computadoras la capacidad para almacenar la información de miles de productos. Hacía falta dar otro paso. Pero en 1952, la patente por el código de barras, aún en desarrollo, se concedió por primera vez en el mundo.

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Códigos de barras en los trenes, el paso anterior al código en los productos (Foto: captura de TV).

Códigos de barras en los trenes, el paso anterior al código en los productos (Foto: captura de TV).

De los trenes al código de barras que todos conocemos

Los trenes de carga en Estados Unidos tenían colocados en un lugar de los vagones un código vertical de colores desarrollado por la empresa "Sylvania", la misma que dominó el mercado de flashes y bulbos para cámaras. Ese código no eran más que "barras horizontales de colores", una debajo de la otra. En las estaciones, un lector creado por Sylvania tomaba esos colores y por su combinación sabían al instante dónde estaba cada vagón con su carga.

Esa idea se tomó para el código ya no circular, sino en barras, como lo conocemos desde hace décadas. Cuando llegaron las computadoras con mayor capacidad de memoria, la combinación de esos elementos dio paso al invento revolucionario final.

El señor del traje marrón

Hacia fines de la década del 60 y principios de los setenta, en Estados Unidos se decidieron por un Código Único de Productos (CUP) para universalizar el mundo del comercio. El comité oficial estableció una ronda con los "inventores" de exposiciones de 20 minutos. Allí estuvo la empresa IBM, con tres representantes. IBM era la empresa que subsidiaba lo que hacía en su momento la Universidad de Drexel, cuando el primitivo intento de Woodland. Ya con la patente de 1952, trabajaron intensamente en este proyecto universal.

A la presentación, los hombres de IBM llegaron con un disco de computadora. Le dijeron al comité de etiquetas y símbolos que esa era la clave para el código de barras vertical que traían por primera vez. Uno de esos discos se colocaría en cada computadora de cualquier local comercial del país.

El hombre del traje marrón, de IBM, tomó luego un lector láser, lo apuntó contra el código de barras vertical puesto en un producto y... la caja registradora con el disco de computación hizo: "Clic", el ruido que marca cuando un producto queda marcado como una venta. Fue el 11 de octubre de 1973. Hace solo 50 años. Quedaba adaptar el sistema a un pequeño escáner en las cajas.

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La venta de un paquete de chicles, el primer uso comercial del código de barras (Foto: A24.com).

La venta de un paquete de chicles, el primer uso comercial del código de barras (Foto: A24.com).

La cajera Sharon Buchanan

Es el nombre de la mujer que ingresó por primera vez en un supermercado la venta de un producto usando el código de barras vertical. El 26 de junio de 1974, el lector se aplicó sobre el código que traía ya de fábrica el conocido chicle norteamericano "Wrigley's". Fue el primer "clic" de un escáner a nivel comercial, un avance que jamás se detendría, a tal punto que hoy cuesta creer que solo tenga medio siglo de uso.

Desde entonces, el código de barras casi no se ha modificado. Apenas se le agregó un par de informaciones para hacer más preciso todo lo que permite conocer sobre un producto.

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El código de barras. Una clave única para cada producto en el mundo (Foto: gentileza Triton Store).

El código de barras. Una clave única para cada producto en el mundo (Foto: gentileza Triton Store).

Como funciona el código de barras

El código está dividido en sectores y toma su estructura del código binario de las computadoras. Las barras y los espacios tiene diferentes anchos que el lector reconoce como una combinación única.

  • Las dos primeras líneas negras señala el inicio del código y las finales, exactamente eso. Las dos del medio tienen una función específica. Las barras a ambos lados se ubican de tal manera que representan como un "espejo" o "inverso óptico" de las barras con la información. Eso permite que el lector funcione sin importar como sea manipulado el producto. Siempre lo lee y siempre entiende de qué lado está "escaneado".
  • Los tres números iniciales marcan el país de origen. Estados Unidos, el primero, tiene reservado el "0" para el inicio.
  • La Argentina tiene asignado el 778 y 779.
  • Cada mitad tiene 42 espacios negros y blancos que siguen el patrón de "0" y "1" del lenguaje binario.
  • Los demás números, en dos cadenas de seis, son los que surgen del código vertical para establecer exactamente de qué producto se trata en cada caso.
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El código QR, la evolución del código de barras. (Foto: Gentileza Dinamic Inventory)

El código QR, la evolución del código de barras. (Foto: Gentileza Dinamic Inventory)

El actual código "QR" es una evolución del código de barras. Permite leerlo desde cualquier posición y dar otro tipo de información, como remitir a direcciones web, abrir archivos o una serie de campos que se van agregando a medida que la tecnología avanza.

Surgió como una necesidad a mediados del siglo pasado. El código de barras y su evolución, hoy, es imprescindible.