La decisión de transmitir el procedimiento en vivo generó cuestionamientos de especialistas legales y defensores de los derechos humanos, que advierten sobre los riesgos de convertir una ejecución en un espectáculo público.
Hegseth defendió la medida con el argumento de que la sociedad debe comprender las consecuencias de estos crímenes. Episodios como la reciente ejecución fallida de Christa Pike, una mujer de 50 años que sobrevivió a dos inyecciones letales, reavivó toda la discusión ética y legal sobre la pena capital.
Pero ni siquiera en estos casos se ha dado una transmisión pública. Sólo hay testigos en el lugar para certificar que se cumplió la condena de la manera que especifican las normas para causar el menor estrés o posibles violaciones a los derechos humanos de los condenados.
Por eso, la polémica está en el primer nivel en los Estados Unidos. Si se concreta, será una dura ruptura con décadas de procedimientos mantenidos fuera de la vista del público.
un pelotón de fusilamiento transmitido en vivo
El mayor Nidal Malik Hasan será ejecutado por un pelotón de fusilamiento el 3 de diciembre en Fort Hood, Texas, por haber matado a tiros a 13 personas y herido a otras 32 en 2009 en esa misma base militar. La información oficial del Pentágono, la Secretaria de Guerra, como rebautizó Donald Trump a la antigua Secretaría de Defensa, tuvo un agregado polémico. Su ejecución será pública, transmitida en vivo.
La masacre fue el tiroteo más mortífero ocurrido en una instalación militar estadounidense.
El presidente Donald Trump aprobó la ejecución a principios de esta semana. El procedimiento todavía podría quedar suspendido, pero, si se concreta, Hasan será la primera persona ejecutada a través del sistema de justicia militar desde que un soldado fue ahorcado en 1961.
Sin embargo, el último militar estadounidense ejecutado por un pelotón de fusilamiento fue el soldado raso Edward Donald Slovik, condenado por desertar dos veces de su unidad durante un combate. Fue ejecutado en Francia el 31 de enero de 1945.
Actualmente, Hasan permanece detenido en el pabellón de condenados a muerte de una prisión militar en Fort Leavenworth, Kansas.
Hasan quedó paralizado de la cintura para abajo después de recibir cuatro disparos de agentes de las fuerzas de seguridad durante el ataque. El 23 de agosto de 2013, un tribunal militar lo declaró culpable de 45 cargos de asesinato premeditado e intento de asesinato premeditado.
Cinco días después, fue condenado a muerte.
Sean Parnell, portavoz del Departamento de Defensa, publicó el lunes en las redes sociales que «el día del juicio final para Hasan finalmente ha llegado».
Según un reglamento del Ejército de 2023 sobre los procedimientos para las ejecuciones militares, «todos los métodos legales y viables disponibles» para ejecutar a los prisioneros deben ser presentados al secretario del Ejército para su consideración, aunque la normativa no especifica cuáles son esos métodos.
El secretario interino del Ejército, Adam R. Telle, eligió la muerte por fusilamiento para Hasan.
El reglamento establece que las ejecuciones de condenados no pueden realizarse antes de los 60 días ni después de los 150 días posteriores a la aprobación presidencial de la sentencia.
Hasan será ejecutado a tiros en Fort Hood a las 13, hora central de Estados Unidos, del 3 de diciembre, apenas 63 días después de que Trump aprobara la medida.
El abogado del condenado, Jonathan F. Potter, se negó a hacer comentarios telefónicos el miércoles.
No está claro si Hasan, que utiliza una silla de ruedas, será fusilado sentado o sujeto en posición vertical frente al pelotón de fusilamiento.
Las normas de 2023 también establecen que se seleccionará a «un mínimo» de dos representantes de los medios de comunicación para presenciar la ejecución.
El 5 de noviembre de 2009, Hasan, un psiquiatra del Ejército destinado en Fort Hood, llevó una pistola personal a las instalaciones de la base y abrió fuego.
Hasan afirmó que perpetró el ataque, ocurrido en el punto más álgido de la lucha contra el terrorismo posterior a los atentados del 11 de septiembre de 2001, para librar una yihad contra lo que calificó como guerras ilegales e inmorales en Afganistán e Irak.