El escenario político se agravó después de que Diputados aprobara por unanimidad el libelo acusatorio. Además, la renuncia que presentó Peña quedó sin tratamiento por falta de quórum en la sesión bicameral.
El mandatario enfrenta cuestionamientos por presuntos conflictos de intereses y sus antiguos vínculos con Ueno Holding, en medio de una crisis financiera que mantiene en vilo a miles de ahorristas paraguayos. Esto acelera los tiempos para que Peña abandone rápidamente el poder y quede al mando su vicepresidente, Pedro Alliana, con el exmandatario Cartes, presidente del partido Colorado, dirigiendo en las sombras.
Santiago Peña, presidente solo de forma
A Peña le queda muy poco tiempo como presidente. Si su suerte ya estaba echada cuando se votó el juicio político, el rechazo a la prórroga que solicitó por 72 horas lo precipita todo.
El rechazo del Senado paraguayo al pedido de prórroga para que pudiera preparar su defensa en el juicio político fue mucho más que una decisión administrativa. Se convirtió en una demostración de fuerza parlamentaria y en una señal de que el presidente perdió capacidad de ordenar a su propia coalición política en uno de los momentos más delicados de su gestión. La puerta de salida ya está abierta para él.
El dato más significativo no fue solamente la cantidad de votos negativos, sino la amplitud del rechazo. Incluso dentro del oficialismo y de los sectores que hasta ahora habían acompañado al Gobierno, la defensa del Presidente dejó de ser una prioridad. En Paraguay, donde el Partido Colorado conserva una estructura territorial y parlamentaria histórica, esa fractura representa un golpe especialmente importante, porque se han unido al reivindicado - Trump tuvo mucho que ver - Horacio Cartes.
El episodio tuvo una escena reveladora: el propio presidente del Congreso, Basilio Núñez, figuró entre los tres legisladores que votaron a favor de concederle más tiempo. Sin embargo, la moción perdió por una diferencia abrumadora. Incluso hubo un cruce con el senador Ramón Retamozo, luego de que reclamara por el voto de Núñez. El titular del Senado respondió: "Senador, yo voy a votar como quiero". La imagen dejó expuestas las tensiones internas del oficialismo.
Sin chances. El senado peruano no le dio más tiempo a Sebastián Peña para preparar su defensa. (Foto: Cuenta de X del Congreso del Paraguay)
Quién tiene ahora el poder en Paraguay
Desde el punto de vista institucional, Peña todavía conserva la Presidencia mientras no se acepte formalmente su renuncia ni se concrete una destitución. Sólo cuestión de horas. Su estrategia inmediata consiste en presentarse ante el Senado, ejercer su defensa con sus abogados Ricardo Preda y Adolfo Ferreiro y cuestionar las condiciones en las que se desarrolla el procedimiento.
También puede dejar planteados cuestionamientos constitucionales por la falta de tiempo para preparar su descargo. El problema es que una eventual impugnación posterior no detiene automáticamente el juicio político. Para destituirlo, el Senado necesita 30 votos sobre un total de 45 integrantes. Si alcanza esa mayoría, Peña perderá el cargo y también la posibilidad de convertirse en senador vitalicio con inmunidad parlamentaria. En el inicio de la crisis, tenía dos bancadas, en el senado y en diputados a su favor como para bloquear todo, pero la protesta social en la calle hizo que los "colorados" lo abandonaran en pocas horas.
El gran ganador político de esta crisis parece ser Horacio Cartes, ex presidente de Paraguay y jefe del Partido Colorado. Aunque fue uno de los principales impulsores del ascenso de Peña, le retiró su respaldo y terminó acompañando su salida. Su influencia sobre la estructura partidaria y los legisladores colorados vuelve a colocarlo en el centro de las decisiones. El vicepresidente Pedro Alliana aparece como el principal beneficiario institucional de la caída de Peña.
Pero si no se marea por la responsabilidad que le cayó inesperadamente, debe comprender que - como suele decirse en política - la "botonera del poder " está en otro lado.