El muerto se llamaba Isak Andic, un trotamundos de origen turco que creó esa marca tan famosa de ropa. El día de la tragedia - accidente o asesinato - caminaba junto a uno de sus hijos por uno de los senderos de las montañas de Monserrat, que quedan cerca de la ciudad de Barcelona.
Es un paseo muy común y casi una "obligación" para los turistas que llegan a la ciudad condal. Allí se encuentra el famoso monasterio benedictino de Santa María de Montserrat, uno de los lugares religiosos y turísticos más importantes de Cataluña, que guarda a la "Moreneta", su santa patrona.
¿Accidente o asesinato?
Por uno de los senderos caminaba Isak junto a uno de sus hijos, Jonathan. De pronto, se escucharon los ruidos típicos de las piedras cuando se desplazan hacia abajo por un risco o cornisa. Por allí cayó el creador de Mango. Su hijo sólo atinó a pedir ayuda a los "mossos d'esquadra", la policía catalana. Ese trágico episodio sucedió el 14 de diciembre de 2024. Caratulado inicialmente como muerte por accidente por desbarrancarse en las montañas de Monserrat.
Sin embargo, un año y medio más tarde, hubo un giro dramático. Los "mossos d'esquadra", los mismos que intentaron socorrer al dueño de Mango, se presentaron en la casa de Jonathan con una orden de detención. Se lo acusa del asesinato de su padre.
Quién era Isak Andic
Isak Andic fue uno de los empresarios más importantes de España y el hombre más rico de Cataluña al momento de su muerte. De su Estambul natal, en Turquía, emigró a Barcelona siendo adolescente. Allí comenzó vendiendo camisas y prendas importadas en ferias y pequeños comercios hasta construir uno de los gigantes de la moda europea.
En 1984 fundó Mango junto a su hermano Nahman Andic. La primera tienda abrió en el Paseo de Gracia de Barcelona y rápidamente la marca se expandió primero por España y luego hacia el resto del mundo. Décadas después, Mango se consolidó como una de las mayores cadenas internacionales de “fast fashion”, con presencia en más de 120 mercados, cerca de 2.800 tiendas y miles de empleados.
La fortuna de Andic estaba estimada en unos 4.500 millones de dólares, según Forbes. Su perfil público, sin embargo, siempre fue extremadamente reservado. Durante años evitó entrevistas, apariciones públicas y exposiciones mediáticas, aún cuando Mango competía directamente con gigantes como Zara e Inditex. Tenía 3 hijos, de los cuales Jonathan es el mayor y principal heredero para el manejo de Mango. Ahora está preso, acusado de parricidio.
El hijo, ¿heredero forzoso o forzó una herencia?
Es lo que quiere saber la justicia española. Una de sus hermanas tiene un puesto en la firma. La hermana menor tiene otros horizontes. Por lo tanto, Jonathan estaba destinado a ser "el heredero". ¿Qué pasó entonces? ¿Se cansó de esperar?
La reapertura judicial del caso provocó un terremoto dentro de Mango y en el mundo empresarial español. Jonathan Andic, uno de los tres hijos del empresario y heredero del grupo, fue detenido y llevado ante un tribunal catalán. Aunque todavía no fue formalmente condenado ni acusado de manera definitiva, los investigadores intentan determinar inconsistencias en su relato sobre lo ocurrido durante la excursión en Montserrat.
Según medios españoles, también existían tensiones familiares y desacuerdos empresariales entre padre e hijo vinculados a la conducción futura de Mango. Jonathan había ocupado cargos ejecutivos importantes dentro de la compañía, aunque años atrás había sido desplazado por su padre tras una etapa de malos resultados financieros.
Mientras la investigación avanza, Mango intenta sostener la estabilidad de un imperio global de la moda que quedó golpeado por una tragedia familiar y judicial inesperada. Toni Ruiz, actual presidente ejecutivo de la empresa, aseguró recientemente que la compañía atraviesa “el momento más sólido de su historia”, pese al fuerte impacto mediático que rodea al caso.
La Justicia española no explicó públicamente cómo cree que pudo haber ocurrido la muerte de Isak Andic si finalmente se descarta el accidente. Lo que sí trascendió en medios españoles es que los investigadores encontraron varias inconsistencias como diferencias en los horarios y en la reconstrucción exacta del recorrido que hicieron padre e hijo en la montaña de Montserrat.
Tampoco sería el mismo lugar desde donde hizo el llamado el joven con relación a la zona de la "caída". La Policía halló incongruencias al hacer la reconstrucción en la zona del precipicio. También hay dudas sobre la mecánica de la caída y sobre cómo reaccionó Jonathan inmediatamente después del hecho.
Finalmente, un estudio que llevó más tiempo aparece como determinante para aportar pruebas: el análisis de teléfonos celulares y comunicaciones previas y posteriores al hecho que llevaron a Jonathan a la categoría de principal sospechoso de asesinato.
Si la hipótesis de homicidio avanzara, los escenarios que suelen analizar los investigadores en casos de caídas en montaña incluyen un posible empujón durante una discusión, una pelea física previa o incluso una omisión deliberada de ayuda.
Pero esto es solo especulación de la Policía y que los medios españoles dan amplia repercusión. Ahora, la Justicia tiene la última palabra.