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¿Futuro cercano?

Elon Musk alertó sobre una posible Tercera Guerra Mundial y reveló cuál será el lugar más seguro

Elon Musk reveló cuál será el refugio de la humanidad ante una eventual Tercera Guerra Mundial. El CEO de SpaceX busca construir una ciudad autosuficiente usando robots para asegurar la continuidad de la civilización si la Tierra queda devastada.

01 de septiembre de 2025 - 14:24
Elon Musk alertó sobre una posible Tercera Guerra Mundial y reveló cuál será el lugar más seguro

Elon Musk alertó sobre una posible Tercera Guerra Mundial y reveló su plan para sobrevivir

Desde hace años, Elon Musk sostiene que el destino natural de la humanidad es convertirse en una “especie multiplanetaria”. Su argumento principal es simple: si algo destruyera la Tierra, como una guerra nuclear o un impacto de asteroide, toda nuestra historia, cultura y conocimiento desaparecerían para siempre.

En ese escenario, Marte aparece como la mejor opción por su relativa cercanía (está a unos 225 millones de kilómetros en promedio) y porque, a diferencia de la Luna, ofrece más posibilidades para generar atmósfera, producir energía y cultivar alimentos.

La nave Starship, que SpaceX desarrolla en Texas, es la clave de ese plan. Musk asegura que en menos de una década podría llevar los primeros colonos a Marte, con capacidad para transportar a más de 100 personas por viaje y toneladas de carga.

La incógnita central: ¿dónde viviríamos en Marte?

El discurso de Musk plantea una gran pregunta: ¿cómo sería realmente la vida humana en el planeta rojo?

Los expertos en exploración espacial coinciden en que, al menos en las primeras décadas, no podremos vivir en la superficie a cielo abierto. Marte tiene una atmósfera muy delgada, compuesta en un 95% de dióxido de carbono, temperaturas extremas que pueden llegar a los –125 °C y una radiación solar que haría imposible sobrevivir sin protección.

Eso abre distintos escenarios:

  • Ciudades subterráneas: Una de las ideas más difundidas es excavar túneles bajo la superficie marciana para instalar hábitats protegidos de la radiación y las tormentas de polvo. Musk ha hablado de usar tecnologías de su empresa The Boring Company para construir estas ciudades.

  • Cúpulas presurizadas: Otro modelo son grandes domos transparentes que funcionen como invernaderos gigantes, donde se pueda generar oxígeno y cultivar alimentos.

  • Bases inflables temporales: Para las primeras misiones, se prevé utilizar hábitats inflables o módulos traídos desde la Tierra, similares a los que ya se prueban en la Estación Espacial Internacional.

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El desafío de la autosuficiencia

Musk insiste en que la clave es que las ciudades marcianas sean autosuficientes. De lo contrario, dependerán de la Tierra y quedarían en peligro si una guerra o crisis interrumpiera el abastecimiento.

Pero esa autosuficiencia es un enigma en sí misma. Para alcanzarla, sería necesario:

  • Producir oxígeno: Experimentos como el sistema MOXIE de la NASA ya demostraron que es posible obtener oxígeno del dióxido de carbono marciano, pero hacerlo a gran escala es un reto enorme.

  • Cultivar alimentos: La baja gravedad y la falta de suelo fértil obligarían a desarrollar cultivos hidropónicos o en soluciones de laboratorio.

  • Generar energía: Musk propone usar paneles solares, aunque algunos expertos creen que los reactores nucleares pequeños serían más confiables en el largo plazo.

  • Obtener agua: Marte tiene reservas de hielo bajo su superficie, pero extraerlo y purificarlo será una tarea titánica.

¿Quiénes podrían vivir en Marte?

Otra incógnita central es quiénes serán los primeros colonos marcianos. Musk suele decir que cualquiera podría ir, pero la realidad muestra que al menos en las primeras etapas será un proyecto elitista y extremadamente costoso.

El traslado de cada persona requeriría millones de dólares en logística, entrenamiento y equipamiento. Además, los riesgos para la salud son enormes: pérdida de masa ósea, alteraciones en la visión, impacto psicológico del aislamiento y exposición constante a la radiación.

En otras palabras, la primera generación de marcianos sería más pionera que turista: ingenieros, médicos, biólogos y técnicos dispuestos a enfrentar un entorno hostil con pocas garantías de retorno.

El fantasma de la Tercera Guerra Mundial

El contexto geopolítico agrega un componente dramático. Musk no habla de Marte como una simple aventura tecnológica, sino como un seguro de vida para la civilización.

En varias entrevistas, advirtió que una Tercera Guerra Mundial podría destruir las ciudades, la economía global y la tecnología que sostienen nuestra sociedad. Frente a ese escenario, su obsesión es tener una alternativa lista: una colonia marciana que preserve el conocimiento humano y garantice la continuidad de la especie.

El mensaje es claro: Marte no es un capricho, sino una póliza de seguro frente al colapso terrestre.

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Críticas y dudas sobre el plan de Musk

Aunque el discurso inspira, no faltan las voces críticas. Científicos y filósofos señalan que Musk subestima los riesgos y exagera los plazos.

Algunas de las principales objeciones son:

  • Plazos irreales: colonizar Marte en una década parece imposible. La NASA, con mucho más presupuesto y respaldo internacional, proyecta recién enviar humanos hacia 2040.

  • Costos descomunales: el presupuesto para sostener una colonia marciana podría superar el PBI de países enteros.

  • Ética y prioridades: algunos expertos cuestionan si tiene sentido gastar billones en Marte mientras en la Tierra hay pobreza extrema y una crisis climática.

  • Riesgo humano: las misiones a Marte podrían tener altas tasas de mortalidad, algo que Musk suele admitir con cierta crudeza.

La fascinación de un futuro incierto

Más allá de las dudas, el relato de Musk tiene un magnetismo indiscutible. Habla de futuro, de supervivencia y de conquista, tres ingredientes que siempre movilizaron a la humanidad.

La incógnita sobre dónde viviremos según Elon Musk sigue abierta. ¿Serán túneles bajo la superficie de Marte? ¿Cúpulas transparentes en medio del desierto rojo? ¿O todo quedará en una utopía incompleta, como tantas promesas tecnológicas?

Por ahora, lo único seguro es que Musk logró instalar la idea de que nuestro destino no está limitado a la Tierra. Y aunque sus tiempos y métodos sean discutibles, la pregunta que plantea seguirá marcando el siglo XXI: si la Tierra se vuelve inhabitable, ¿dónde viviremos?

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