Es un nuevo escenario bélico. Un campo de batalla especial alentado por Donald Trump. El presidente que llegó por segunda vez en la Casa Blanca anunciando que con él se terminarían todas las guerras.
Una iniciativa del presidente Donald Trump, en su primer gobierno, ya está en una etapa casi finalizada. Un funcionario del Pentágono reconoció que se hicieron lanzamientos para colocar en el espacio elementos de defensa para EE.UU.

El nuevo elemento que Donald Trump dice que agregó a la defensa de los Estados Unidos. (foto: A24.com)
Es un nuevo escenario bélico. Un campo de batalla especial alentado por Donald Trump. El presidente que llegó por segunda vez en la Casa Blanca anunciando que con él se terminarían todas las guerras.
Un funcionario del Pentágono, Troy Meink, informó lo que era un secreto bien guardado. Es el secretario de la Fuerza Aérea estadounidense y en una conferencia reconoció que que ya tiene armas desplegadas en órbita terrestre. Aunque confesó que seguramente, Rusia y China sigan el mismo camino. La Guerra interestelar o espacial ya está aquí.
El funcionario aseguró que Estados Unidos cuenta actualmente con “armas de control espacial en órbita” capaces de proteger a sus fuerzas frente a acciones hostiles de adversarios.
El Pentágono no reveló qué tipo de armas son, cuántas fueron desplegadas, dónde se encuentran ni cuándo fueron colocadas en el espacio. La Fuerza Espacial explicó que estas capacidades pueden utilizar medios cinéticos y no cinéticos, y que pueden emplearse tanto para operaciones ofensivas como defensivas.
El Pentágono no reveló qué tipo de armas son, cuántas fueron desplegadas, dónde se encuentran ni cuándo fueron colocadas en el espacio. La Fuerza Espacial explicó que estas capacidades pueden utilizar medios cinéticos y no cinéticos, y que pueden emplearse tanto para operaciones ofensivas como defensivas.
Entre las posibilidades se encuentran sistemas capaces de interferir comunicaciones, bloquear señales, utilizar láseres o afectar físicamente otros objetos espaciales. El anuncio se produce mientras Washington considera a China y Rusia como sus principales competidores estratég os en el espacio. Moscú ya ha desarrollado sistemas antisatélite capaces de aproximarse a satélites estadounidenses.
La revelación podría acelerar una nueva carrera armamentística orbital, con riesgos que van desde ataques contra satélites hasta armas que desde el espacio, ataquen blancos elegidos en la Tierra.
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