Desde esta semana, Francia, Alemania, la República Checa, Bélgica, entre otros, se suman a los países que aplicaron más medidas de confinamiento ante la segunda ola de COVID-19.
Desde esta semana, Francia, Alemania, la República Checa, Bélgica, entre otros, se suman a los países que aplicaron más medidas de confinamiento ante la segunda ola de COVID-19.
Todas las decisiones representan una encrucijada para los gobiernos y también para los habitantes comunes. Porque si bien buscan evitar otro colapso sanitario, el objetivo es que no se repita la catástrofe económica del primer semestre.
Lo anunció a través de un mensaje nacional el presidente Emmanuel Macron. Hasta el próximo 1 de diciembre, los desplazamientos en toda Francia estarán limitados. Esto se suma al toque de queda que está vigente desde mediados de octubre.
Durante este tiempo, las actividades "no esenciales" tendrán severas restricciones. Muchos deberán volver a cerrar, como por ejemplo, bares y gimnasios.
Las escuelas se mantendrán abiertas, pero ahora los niños a partir de los 6 años estarán obligados a llevar barbijo todo el tiempo.
Muchos empresas que habían recuperado las tareas presenciales deberán regresar al "teletrabajo" en los días hábiles de la semana.
El primer ministro galo, Jean Castex, defendió las medidas al señalar que prevé un pico de hospitalización en noviembre "superior al de abril".
El parlamento español define desde este jueves el alcance nacional del "estado de alarma", reimpuesto por Pedro Sánchez.
No obstante, cada comunidad podrá tomar medidas adicionales de nuevos confinamientos. En Cataluña, por ejemplo, la Generalitat (el gobierno de esa comunidad) estableció que habrá un cierre generalizado durante los fines de semana, entre la tarde del viernes y la mañana del lunes, para evitar los desplazamientos. Además, por 15 días, solo podrán abrir las actividades "esenciales" y los colegios.
Actualmente, el índice de contagios es de 1,3 (había subido hasta 1,5), lo que significa que el virus está nuevamente en una fase de expansión.
Ángela Merkel anunció el miércoles medidas drásticas para contener la segunda ola del coronavirus. Durante un mes cerrarán los restaurantes y sitios de ocio en general.
Para evitar nuevas consecuencias económicas se dispuso una ayuda del gobierno que absorba hasta el 75% de las pérdidas que se deriven del cierre de las empresas afectadas.
Al igual que en los demás gobernantes europeos, la canciller germana aclaró: “Debemos encontrar una vía para garantizar la salud pública y no llegar a una situación de emergencia nacional”.
El resumen más acertado sobre esta difícil alternativa para Europa lo dio el primer ministro francés, Jean Castex: "Debemos continuar trabajando tanto como sea posible. Por supuesto, en condiciones sanitarias protectoras y deteniendo la circulación viral. Porque el desempleo y la pobreza también pueden matar".