En sus considerandos, la Corte habló de la situación extrema a la que se encuentran sometidos los 2 millones de gazatíes desde los ataques de Israel, con especial impacto traumático para miles de niños.
La presentación de genocidio
Sudáfrica acusó a Israel de genocidio por los ataques de sus tropas a la población civil de la Franja de Gaza, una medida adoptada por el primer ministro, Benjamín Netanyahu, luego del ataque que sufrió en su territorio por parte de Hamas. Esa incursión causó más de 2.000 muertos, en tanto que 240 personas fueron tomadas como rehenes y llevadas a la Franja.
La Corte Internacional de Justicia tomó el caso porque tanto Sudáfrica como Israel son signatarios del tratado internacional sobre crímenes que pueden ser calificados como genocidio. Israel, en su defensa, rechazo que todos sus ataques sobre Hamas y la Franja configuren ese delito.
"Tomar medidas para no cometer actos de posible genocidio"
La Corte Internacional de Justicia (organismo de Naciones Unidas) tomó todos los argumentos de Sudáfrica en su acusación, pero determinó que si bien le corresponde investigar las denuncias sobre genocidio, en este caso no se pudo verificar que los ataques de Israel -devastadores- ingresen en esa categoría.
En cambio, adoptó un fallo en el cual le exhorta a Israel a tomar todas las medidas necesarias para que ninguna de sus acciones puedan ser encuadradas como una matanza.
También le exige que adopte de inmediato todas las acciones pertinentes para que la población civil de la Franja (dos millones de personas) no sigan padeciendo los problemas de migraciones compulsivas, bombardeos y muertes. Especialmente, la CIJ le dijo a Israel que debe asegurar que la ayuda humanitaria, de todo tipo, llegue rápidamente y se mantenga sin interrupciones.
Además, Israel debe presentar un detalle de todas sus acciones militares en la franja de Gaza para que sea examinada nuevamente en un plazo de 30 días.
No hubo una orden de alto el fuego
Para Israel, este tema es tan importante como haber evitado una condena por genocidio. Mientras hay gestiones internacionales de todo tipo -y presión de Estados Unidos y la Unión Europea- para una tregua en el conflicto, la Corte internacional no tocó ese tema. Se especulaba con que se pronunciaría a favor de un alto el fuego, teniendo en cuenta estas consideraciones humanitarias citadas por el tribunal internacional, pero no lo hizo.
Israel puede interpretar que el gobierno de Benjamín Netanyahu quedó habilitado para proseguir con su campaña militar, que ahora se concentra sobre la parte central de Gaza. No hubo una decisión taxativa para instrumentar un alto el fuego.
Exhortación por los rehenes en manos de Hamas
El fallo, leído por la presidenta del Tribunal, inició con el relato del ataque de Hamas el pasado 7 de octubre sobre territorio israelí. Reseñó las muertes de civiles y los rehenes que fueron llevados al otro lado de la frontera. Por eso, en la parte dispositiva de su fallo, la CIJ pidió expresamente que Hamas libere a las personas capturadas que todavía continúan en su poder y de otros grupos islamistas.
Antes de conocerse el fallo, Hamas había manifestado su posición a favor de un alto el fuego para negociar, siempre y cuando Israel también lo aceptara. Pero ahora, esta resolución de la Corte Internacional vuelve a poner el acento en la presión internacional para liberar a los más de 100 personas aún cautivas.
Satisfacción de Benjamín Netanyahu
Pocos minutos después de conocerse este fallo, el primer ministro de Israel habló en un breve mensaje televisado y subido a las redes sociales. Ratificó lo que los representantes israelíes dijeron en La Haya: negó que las operaciones militares pudieran configurar el delito de genocidio.
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Benjamin Netanyahu, premier de Israel, habló tras el fallo de la CIJ que no condenó a su país por genocidio (Foto: captura de TV).
Al mismo tiempo, dijo que con esta resolución no se hizo más que respetar lo que establece el derecho internacional: la legítima defensa de un Estado cuando recibe una agresión exterior.
Netanyahu recordó en su mensaje que lo que sucedió el pasado 7 de octubre constituyó el asesinato del mayor número de judíos desde el Holocausto.