Luego de momentos de tensión, las fuerzas de seguridad lograron desalojar a los manifestantes del Senado por las puertas este y oeste del Capitolio. Sin embargo, algunos de los agitadores rompieron las ventanas del edificio y buscaron trepar hacia su interior.
Ante la persistencia de los incidentes, el Departamento de Defensa dispuso movilizar a la Guardia Nacional de Washington.
"La Guardia de DC se ha movilizado para brindar apoyo a las fuerzas del orden público federales en el Distrito. El secretario interino Christopher Miller ha estado en contacto con el liderazgo del Congreso y el secretario Joseph McCarthy han estado trabajando con el gobierno de DC. La respuesta de las fuerzas del orden público estará dirigida por el Departamento de Justicia", explicó Jonathan Hoffman, portavoz principal del Pentágono.
Asimismo, la alcaldesa Bowser, de Washington, declaró el toque de queda en la ciudad, que entró en vigencia desde las 18:00 (23:00 GMT), luego de que las autoridades despejaran finalmente el Capitolio y lanzaran gases para dispersar a los manifestantes remanentes.
Luego de varias horas de incidentes y con el toque de queda vigente, se reanudó la sesión conjunta del Congreso. "Los que irrumpieron aquí no ganaron, esta sigue siendo la casa del pueblo. Volvamos a trabajar", afirmó el vicepresidente de Estados Unidos y titular del Senado, Mike Pence.
"No cederemos ante las amenazas y la intimidación", señaló el jefe de la bancada republicana, Mitch McConnell, al inicio de la reiniciada sesión que busca certificar el resultado del Colegio Electoral y el triunfo presidencial de Biden.
Los próximos pasos en el recinto son el recuento de votos del Colegio Electoral de cada uno de los 50 estados y la posterior declaración como ganador del demócrata. Sin embargo, se estima que los legisladores aliados de Trump buscarían retrasar la votación final por varias horas con objeciones en los distritos donde el mandatario denunció un fraude que no pudo probar.
Desde que se confirmó su derrota, Trump ha intentado revertir sin éxito los resultados de las elecciones en seis estados de batalla a través de docenas de demandas fallidas, alegando que hubo fraude a pesar de que no hay evidencia alguna.