La muerte del general iraní Ali Mohammad Naini, portavoz de la Guardia Revolucionaria, marca un nuevo punto de inflexión en la escalada bélica en Medio Oriente.
El gobierno de Netanyahu continúa con un plan muy similar al ejecutado contra los líderes de Hamas. En diferentes ataques con drones y misiles ha eliminado a varios de los jefes iraníes. Comenzó con la muerte de Ali Khamenei, el jefe supremo, que dio inicio a esta guerra.
La muerte del general iraní Ali Mohammad Naini, portavoz de la Guardia Revolucionaria, marca un nuevo punto de inflexión en la escalada bélica en Medio Oriente.
Según medios estatales iraníes, Naini murió este viernes en un ataque aéreo atribuido a Estados Unidos e Israel, en el marco de la guerra que ya lleva más de tres semanas y acumula miles de víctimas. La ofensiva habría impactado posiciones estratégicas en territorio iraní, donde el militar se desempeñaba como vocero y adjunto de relaciones públicas del poderoso cuerpo armado.
El general, de 68 años, ocupaba el cargo desde 2024 y era una de las caras visibles del aparato militar iraní en plena crisis regional. En las últimas horas, había emitido declaraciones desafiantes frente a la presencia naval estadounidense en el Golfo, en un contexto de creciente tensión por el control de rutas energéticas clave.
Su muerte se suma a la eliminación de otros altos mandos iraníes desde el inicio de los bombardeos, en una estrategia que apunta a debilitar la estructura de mando del régimen. Analistas advierten que este tipo de ataques selectivos eleva el riesgo de una escalada aún mayor en la región.
Israel sigue el mismo método de ataques que aplicó contra los dirigentes de Hamas en su guerra que duró dos años. Este conflicto comenzó el 28 de febrero de 2026 y en ese primer envío de misiles sobre Irán, asesinaron al líder supremo del fundamentalismo iraní, al imán Ali Khamenei.
En su última declaración, el vocero Naini, antes de ser asesinado, dijo: "Nuestra industria de misiles merece una calificación perfecta (...), y no hay motivo de preocupación al respecto, porque incluso en condiciones de guerra seguimos produciendo".
Hasta el momento, Teherán no detalló posibles represalias, aunque reiteró que mantiene su capacidad militar intacta.
El general de brigada Ali Mohammad Naini murió este viernes en un bombardeo atribuido a Estados Unidos e Israel, según confirmaron medios estatales iraníes. La ofensiva mortal se produjo apenas horas después de que el propio Naini emitiera un mensaje desafiante contra la presencia militar estadounidense en el Golfo Pérsico, en el que aseguraba que Irán mantenía intacta su capacidad misilística.
La secuencia refuerza la hipótesis de operaciones de inteligencia en tiempo real sobre objetivos de alto valor. De hecho, incluso después de su muerte, se difundieron declaraciones en su nombre, lo que evidenció el nivel de desorganización o manipulación informativa en medio del conflicto.
Naini no era un funcionario menor: además de vocero, ocupaba un rol clave en la estrategia comunicacional de la Guardia Revolucionaria, con experiencia en guerra psicológica y operaciones de influencia. Había sido designado en 2024 y contaba con más de cuatro décadas dentro del aparato militar iraní.
Su muerte se suma a una serie de eliminaciones de alto perfil en las últimas semanas, incluyendo figuras políticas y militares centrales del sistema iraní. Esta ofensiva parece orientada a desarticular la cadena de mando en plena guerra, que ya impacta en mercados energéticos globales y mantiene en vilo al estrecho de Ormuz.
Mientras Teherán denuncia un “acto terrorista” y promete represalias, Washington y Tel Aviv sostienen que buscan neutralizar la capacidad militar iraní. El riesgo de una escalada mayor - con consecuencias regionales y económicas - crece a medida que continúan los ataques cruzados.
Por su parte, Benjamín Netanyahu dijo que tras estos nuevo ataques, Irán perdió la capacidad de "enriquecer el uranio" al nivel necesario para lograr una bomba atómica y que su capacidad de defensa y ataque también se está agotando, un contraste evidente con lo que afirma el gobierno de Teherán.
Como sucede con cada persona, civil o militar, que muere en lo que los fundamentalistas musulmanes comparan con una "guerra santa", las autoridades iraníes calificaron como un mártir al vocero de la Guardia Revolucionaria asesinado. El ataque de Estados Unidos e Israel eliminó a otro alto jefe iraní.
El Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán (IRGC) anunció el viernes que su portavoz, Ali Mohammad Naini, murió en lo que describió como un ataque conjunto de Estados Unidos e Israel.
En un comunicado publicado en su sitio oficial Sepah News, el IRGC señaló que Naini “fue martirizado en un ataque terrorista criminal y cobarde por parte del eje estadounidense-sionista al amanecer”, condenando la operación y prometiendo continuar la resistencia.
Naini, nacido en 1957, tenía el rango de segundo general de brigada y se desempeñaba como portavoz del IRGC desde 2024. Su muerte se produce en medio del conflicto en curso entre Irán, Estados Unidos e Israel, que ya entra en su tercera semana. La guerra, que comenzó el 28 de febrero, ha estado marcada por intensos bombardeos aéreos y una rápida escalada regional.
Mientras tanto, en tres semanas completas de la guerra, aún no se ha visto una imagen caminando, moviéndose o hablando del nuevo líder del país, Mojtaba Khamenei. Estados Unidos e Israel repiten que fue gravemente herido cuando asesinaron a su padre y que por eso "no lo muestran".
A modo de defensa, el gobierno iraní declaró que en una guerra, la información sobre todo lo que se relaciona con sus líderes pasa a ser de inmediato un secreto de Estado. Por eso, no se sabe nada de Mojtada. A pesar de lo cual, desde hace tres semanas, Israel y Estados Unidos han demostrado que tienen información precisa. Por eso, como sucedió antes con Hamas, el régimen iraní pierde, casi a diario, a sus principales referentes.