Abbas Araghchi, el nombre que más se debe repetir en el mundo en estos momentos. Es el cancilller iraní que anunció la reapertura del estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más sensibles del mundo para el comercio energético.
Lo anunció el canciller iraní, uno de los hombres fuertes en el Irán de hoy. De inmediato, se reflejó en el precio internacional del petróleo y Trump publicó varios mensajes breves de satisfacción por la decisión.

El estrecho de Ormuz reabierto, el petróleo baja de precio y Trump celebra. (Foto: A24.com)
Abbas Araghchi, el nombre que más se debe repetir en el mundo en estos momentos. Es el cancilller iraní que anunció la reapertura del estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más sensibles del mundo para el comercio energético.
La reacción no tardó en llegar desde Estados Unidos. El presidente Donald Trump celebró la decisión con un mensaje enfático, en el que pidió consolidar la calma y avanzar hacia un escenario sin violencia. “No más muertes. ¡Por fin debe haber paz!”, expresó, al tiempo que consideró que este podía ser “un gran momento” si se sostenía la desescalada.
El impacto en los mercados fue inmediato. El precio del petróleo, que había subido con fuerza ante el temor de un bloqueo en el paso estratégico, retrocedió tras confirmarse que la circulación de buques volvía a la normalidad.
El estrecho de Ormuz concentra cerca de un tercio del transporte marítimo mundial de crudo, por lo que cualquier alteración genera fuertes movimientos en las cotizaciones. El precio del barril Brent, el precio de referencia mundial, se desplomó, incluso por debajo de los 90 dólares (US$ 86,90), algo que pasó muy pocos días desde el pasado 28 de febrero, cuando EE.UU. e Israel atacaron a Irán.
La reapertura redujo la prima de riesgo geopolítico que los inversores habían incorporado en los días previos. Con menor incertidumbre sobre el suministro, los precios tendieron a estabilizarse, aunque los analistas advierten que la volatilidad puede regresar ante cualquier nuevo episodio de tensión en la región.
En ese contexto, las declaraciones de Trump apuntaron a reforzar un clima de distensión, aunque también reflejan la fragilidad del equilibrio actual. La situación sigue siendo dinámica y cualquier cambio puede volver a impactar tanto en la seguridad regional como en los mercados globales.
El encargado de anunciar la reapertura total fue el canciller de Irán. El comunicado de Araghchi dice: "De acuerdo con el alto el fuego en Líbano, el paso para todos los buques comerciales a través del Estrecho de Ormuz se declara completamente abierto durante el resto del período de alto el fuego, en la ruta coordinada ya anunciada por la Organización de Puertos y Asuntos Marítimos de la República Islámica de Irán".
Las palabras finales no son casualidad. Menos, en un mensaje del jefe de la diplomacia iraní. Mantiene lo que dijeron desde un principio...en la ruta coordinada ya anunciada..." es decir, para cruzar por el estrecho de Ormuz, la llave la sigue teniendo Irán.
Este comunicado, además, ratifica que entre "los nuevos líderes" como le gusta decir a Donald Trump en relación a Irán, está, sin dudas, el canciller de ese país.
Abbas Araghchi es un diplomático y político nacido en 1962 con una larga trayectoria en la política exterior del país. Fue vicecanciller y uno de los principales negociadores del acuerdo nuclear con potencias mundiales en 2015. En los últimos años volvió a un rol central en la diplomacia iraní, participando en negociaciones sensibles y en la gestión de la crisis regional.
En cuanto a poder real, no es un “halcón” autónomo: está alineado con la estructura del régimen y responde, como toda la política exterior iraní, al liderazgo religioso del Alí Jamenei (muerto en febrero de este año).
Se lo considera un pragmático cercano al establishment, más vinculado al ala diplomática del sistema (como el entorno de Javad Zarif) que a los sectores más duros, pero siempre dentro de la línea marcada por el poder clerical.
Ante el estruendoso silencio de Mojtaba Khamenei - que no hace más que dar crédito a las versiones que lo dan por muerto o totalmente incapacitado - Araghchi tiene parte de los "resortes del poder". Será uno de los que Trump elogia como "buenos para negociar", pero acaba de demostrar que sobre el estrecho de Ormuz, Irán piensa tener la voz cantante.
Como suele suceder en estos caso, de pronto, la mejor noticia en estas 8 semanas completas de conflicto tienen una multiplicidad de "padres". Todos, a su manera, salieron de sus lugares de confort para marcar su "influencia" en esta reapertura del estrecho de Ormuz. Primero, por supuesto, Donald Trump. El dice que fue debido a los bombardeos y presiones.
Segundo, Irán, el régimen fundamentalista se mantiene incólume, dispuesto a "negociar" pero no "abandonar" su plan nuclear", demostró que sus defensas son más que eficientes y que si los petroleros vuelven a surcar el estrecho, "se debe a una ruta ya acordada".
Un poco más atrás, Pakistán, que como mediador, debe estar preparando otra ronda de negociaciones. Netanyahu, debe reclamar lo suyo por el alto el fuego con Líbano (aunque en realidad, lo coordinó, que rima con "ordenó" Trump a ambos países).
Y ahora, nos enteramos que los líderes europeos, piden su porción en el "banquete". Sin ponerse colorados - son políticos, finalmente - Emmanuel Macron (Francia), Nick Starmer (Reino Unido) yFriederich Merz (Alemania), en una aparición conjunta, dijeron que este acuerdo se debe a la "presión" hecha para una solución diplomática.
Lo único que importa - si esto es el punto de partida para intentar regresar al 27 de febrero, un día antes del ataque a Irán - es que miles de personas dejarán de morir. El petróleo podrá regresar a los valores de ese día. Los consumidores norteamericanos ya no pagarán más de 1 dólar por un litro de combustible - algo jamás imaginado - y en la Argentina, por ejemplo, la inflación mensual, debería bajar porque ya no está el fantasma del crudo y su precio internacional.
Por las dudas, conviene no olvidar lo que dijo el Papa en Camerún: "El mundo está siendo devastado por un puñado de tiranos". Al menos, parece que nos han dado un fin de semana diferente.