Anuncio de Trump: los líderes de Israel y Líbano se reunirán para discutir una fórmula de paz
El presidente de EE.UU. sorprendió con la primicia. Los dos gobiernos involucrados no habían dicho nada. Horas más tarde, Benjamín Netanyahu confirmó la voluntad de realizar ese encuentro con el mandatario libanés.
Trump, la figura detrás de la reuníon entre Israel y El Líbano. (foto: A24.com)
El anuncio llegó primero desde Washington y, durante varias horas, dejó más dudas que certezas. Fue Donald Trump quien aseguró que se abriría una instancia de conversaciones entre Israel y Líbano, en un intento por descomprimir una de las fronteras más volátiles de Medio Oriente. La confirmación, sin embargo, tardó en llegar.
Recién después de ese período de incertidumbre, el primer ministro Benjamín Netanyahu ratificó que los contactos existen y que forman parte de un esfuerzo por reducir tensiones en la zona norte israelí, donde los cruces con fuerzas vinculadas a Hezbollah han aumentado en los últimos meses.
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El anuncio de Trump no fue menor. El presidente - y figura central de la política estadounidense -volvió a posicionarse como actor influyente en la agenda internacional, incluso fuera de los canales diplomáticos tradicionales. Sus declaraciones generaron expectativa, pero también cautela, especialmente porque no hubo detalles iniciales sobre el formato ni los mediadores de las conversaciones.
Del lado israelí, la confirmación buscó ordenar el escenario. Netanyahu evitó dar precisiones, pero dejó en claro que cualquier diálogo estará condicionado a la seguridad de Israel y a la contención de las milicias en territorio libanés.
El trasfondo es delicado. La frontera entre ambos países es un punto de fricción permanente, y cualquier canal de diálogo, por incipiente que sea, aparece como una señal relevante. Por ahora, más que avances concretos, lo que hay es un dato político: la posibilidad de abrir una vía de negociación en un escenario marcado por la desconfianza.
En cambio, los diarios israelíes dicen que el presidente libanés, Joseph Aoun, le confió a Marco Rubio, secretario de Estado de EE.UU. que aún no estaban dadas las condiciones para un dialogo al más alto nivel.
Trump el "gestor" de las negociaciones entre Israel y El líbano
Es la "otra guerra" en Medio Oriente, la de Israel en Líbano sobre las posiciones de Hezbollah, pero tras 8 semanas de combates, no está claro ya cuál es la que alimenta a la otra. Los medios norteamericanos dicen que Trump actúa bajo la influencia de Netanyahu en el conflicto de Medio Oriente. Que fue el Mossad quien convenció a la Casa Blanca para atacar el 28 de febrero a Irán, cuando murió Alí Khamenei.
Donald Trump fue el que anunció de la nada esta conversación al más alto nivel entre Israel y el Líbano. Los países tardaron en contestar. Netanyahu lo hizo horas más tarde y siguió a su aliado y casi único sostenedor en el mundo. En cambio, desde Israel aseguran que no está la misma disposición por parte del presidente libanés.
El anuncio volvió a exponer una constante de esta crisis: primero habla Washington, después, si eso pasa, llega la confirmación desde la región. Esta vez fue Donald Trump quien aseguró que Israel y Líbano abrirían un canal directo de diálogo, algo que no ocurre desde hace más de tres décadas.
La declaración tuvo impacto inmediato, pero también generó confusión. Según el propio esquema planteado por Trump, el objetivo sería sostener el frágil alto el fuego con Irán y, al mismo tiempo, descomprimir el frente paralelo entre Israel y Hezbollah en territorio libanés.
El problema es que, como viene ocurriendo en toda la negociación, los actores no terminan de alinearse. Mientras fuentes israelíes daban por hecho que el primer ministro Benjamín Netanyahu participaría de ese contacto con el presidente libanés Joseph Aoun, desde Beirut negaban tener información concreta sobre esa conversación.
Ese desfasaje no es menor. Refleja el núcleo del problema: no hay una hoja de ruta compartida. El alto el fuego entre Estados Unidos e Irán - vigente desde comienzos de abril - sigue en pie, pero con grietas evidentes. Israel, por ejemplo, mantiene sus operaciones militares contra Hezbollah bajo el argumento de que ese frente no está incluido en la tregua.
En paralelo, la diplomacia intenta avanzar donde la guerra no se detiene. En Washington ya hubo contactos directos entre representantes israelíes y libaneses, impulsados por el Departamento de Estado, en lo que fue un hecho inusual tras décadas sin diálogo formal, la semana pasada en Washington, por medio de los embajadores de ambos países.
El trasfondo es más amplio. Las conversaciones con Irán, mediadas en parte por Pakistán, siguen abiertas pero sin acuerdo definitivo, especialmente por el programa nuclear. Irán no quiere negociar si Israel ataca Líbano. Para Israel, el diálogo - o la falta de él- entre EE.UU. e Irán - es algo totalmente aparte de su problema con Hezbollah.
En ese contexto, el anuncio de Trump funciona más como señal política que como hecho consumado. Marca la intención de abrir una vía de negociación en uno de los puntos más calientes del mapa, pero también deja al descubierto la fragilidad del momento: demasiados frentes abiertos, demasiadas versiones cruzadas y una certeza incómoda: la paz, por ahora, sigue siendo apenas una posibilidad.
hegtseth el halcón
Pete Hegseth, el "halcón" de Trump. Volvió a amenazar a Irán y comparó al periodismo crítico de su país con los faríseos de los textos bíblicos. (foto: Reuters)
El Pentágono, con un mensaje del medioevo en plena crisis
Pete Hegseth es un "halcón" en el gabinete de Donald Trump. Dio una conferencia en el Pentágono - sede del Ministerio de Guerra - en el que no dejó margen para nada que no fuera una catarata de amenazas. Para todos. Comenzó con Irán y terminó con la prensa estadounidense.
Sobre Irán, dijo:
Estados Unidos está listo para escalar nuevamente la guerra si fracasan las negociaciones en curso.
Las fuerzas estadounidenses mantienen capacidad total para retomar operaciones militares.
Irán habla de capacidades para la defensa, pero ya no tiene estructura para sostenerla.
Washington puede mantener el "bloqueo" al "bloqueo" iraní por tiempo indefinido.
Finalmente, lanzó una advertencia directa: si Teherán “no elige sabiamente”, enfrentará consecuencias severas, incluyendo ataques devastadores.
Pero lo que más llamó la atención fue la durísima crítica a la prensa de los Estados Unidos. Estuvo a un paso de acusarlos de traidores por "no entender y apoyar el sacrificio de las tropas en Medio Oriente". Y para ello, se volvió místico. Como si estuviera en el medioevo, recurrió a pasajes bíblicos para describir al periodismo crítico de su país.
En su exposición desde el Pentágono, Hegseth acusó a sectores de los medios de actuar como “fariseos”, en una comparación directa con la figura bíblica asociada a la hipocresía y la doble moral.
Según planteó, parte del establishment mediático critica las decisiones del gobierno mientras - a su entender -ignora o minimiza amenazas externas, especialmente en el contexto de la crisis con Irán y la tensión en Medio Oriente. Según el "halcón" preferido de Trump, los medios actúan con“falta de fe”, de “ceguera” y de una narrativa que, según él, distorsiona la realidad.