Israel mató a Ali Larijani, líder de la seguridad en Irán y vinculado con los atentados en la Argentina
Israel sigue su propia guerra y objetivos, fuera de lo que dice y hace Donald Trump. En una operación especial asesinó a quien quedó como uno de los principales líderes en Irán, por debajo de Mojtaba Khamenei.
Según confirmaron fuentes militares y el ministro de Defensa israelí, Israel Katz, el ataque formó parte de una operación más amplia que también eliminó a Gholamreza Soleimani, jefe de la milicia paramilitar Basij de la Guardia Revolucionaria, y a su segundo, Seyyed Karishi. Ambos murieron en un emplazamiento improvisado que buscaba dificultar su localización.
Además, Israel aseguró haber abatido al jefe de la Fuerza Aeroespacial de la Guardia Revolucionaria, en un ataque que, según fuentes oficiales, habría diezmado gran parte del liderazgo de la Basij en una sola noche.
Larijani, quien había ganado protagonismo tras la muerte del ayatolá Ali Khamenei en un ataque previo, era considerado una pieza central en la conducción política y en las negociaciones con Occidente. Aunque Mojtaba Khamenei fue designado sucesor, su estado de salud genera dudas sobre su capacidad real de liderazgo.
El operativo, ordenado por el primer ministro Benjamín Netanyahu, podría alterar de forma decisiva el equilibrio interno del poder en Irán. En ese escenario, el jefe de la Guardia Revolucionaria, Ahmad Vahidi, emerge como uno de los posibles actores con mayor influencia en el aparato de seguridad del régimen.
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Además, Larijani está vinculado con los atentados que sufrió la Argentina en la década del 90. Cuando ocurrieron los atentados contra la Embajada de Israel en Buenos Aires (1992) y la AMIA (1994), ya formaba parte del aparato político de la República Islámica, aunque no ocupaba el núcleo duro de decisión que, según la justicia argentina, definió los ataques.
La investigación del atentado a la AMIA, impulsada por fiscales como Alberto Nisman, apuntó contra altos dirigentes iraníes y miembros de Hezbollah como responsables intelectuales y operativos. Entre los principales acusados figuran nombres como Ahmad Vahidi (ex ministro de Defensa) y otros ex funcionarios del régimen.
Otro golpe de Israel al corazón del poder iraní
Mientras EE.UU. e Israel siguen planteando las dudas sobre las condiciones físicas de Mojtaba Khamenei, el gobierno de Netanyahu logró otro golpe clave en su plan que se asemeja a lo hecho con los líderes de Hamas en Gaza: matarlos a todos, aunque demore varios meses.
Esta vez, el ejército israelí anunció la muerte de uno de los principales líderes de Irán, Ali Larijani, durante ataques aéreos realizados durante la noche del martes. Sin embargo, las autoridades iraníes no confirmaron ni desmintieron de inmediato la información.
El Ejército israelí también afirmó haber eliminado a Gholamreza Soleimani, jefe de la milicia Basij, un grupo paramilitar clave vinculado a la Guardia Revolucionaria. Fuentes militares israelíes indicaron, bajo anonimato, que consideran altamente probable la muerte de Larijani, aunque Teherán mantiene silencio oficial.
Larijani, de 67 años y secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional, era un estrecho aliado del ayatolá Ali Khamenei, quien murió en un bombardeo israelí a fines de febrero, en el inicio de la guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán. Tras ese ataque, Larijani emergió como el principal referente político del régimen, conduciendo el país en la práctica y liderando la respuesta frente a Occidente. Con la "herencia" del poder entre padre e hijo Khamenei, Larijani era considerado como el número 2 del régimen o el brazo ejecutor de las ordenes de Mojtaba Khamenei.
En paralelo, Irán intensificó sus represalias atacando infraestructura energética en el Golfo Pérsico, lo que impulsó el precio del crudo Brent a casi 104 dólares por barril, con una suba cercana al 40% desde el inicio del conflicto. También se reportaron ataques a buques en la zona del estrecho de Ormuz, clave para el comercio global de petróleo.
El conflicto sigue escalando mientras crece la presión internacional, con tensiones entre aliados de Estados Unidos sobre cómo garantizar la seguridad en la región y evitar un impacto mayor en la economía mundial.
asesinados por Israel
Gholamreza Soleimani , a la izquierda, y Ali Larijani. Las dos figuras iraníes asesinadas por Israel. (Foto: Times of jerusalem)
Una designación en la estructura de poder de Irán
En medio de la creciente escalada bélica y el reordenamiento del poder interno, el régimen iraní designó a Mohsen Rezai como nuevo asesor militar del líder supremo, en una señal clara de endurecimiento de su estructura de defensa. Ex jefe histórico de la Guardia Revolucionaria, Rezai cuenta con una extensa trayectoria dentro del aparato de seguridad y es considerado una figura de peso en la toma de decisiones estratégicas.
Su nombramiento no pasa desapercibido en Argentina: sobre él pesa una alerta roja de Interpol por su presunta participación en el atentado contra la AMIA en 1994, uno de los ataques terroristas más graves en la historia del país.
La designación se produce en un contexto de fuerte debilitamiento del régimen tras los ataques de Estados Unidos e Israel, que impactaron sobre la cúpula militar y política iraní. En ese escenario, la incorporación de Rezai apunta a consolidar el control sobre las fuerzas armadas y garantizar la continuidad operativa del sistema de defensa. Justo cuando Israel anunció haber eliminado a Larijani y a Soleimani.
Analistas interpretan que el movimiento busca reforzar la línea dura dentro del régimen, en un momento en que la supervivencia del poder central depende en gran medida del rol de la Guardia Revolucionaria. Con figuras históricas volviendo al primer plano, Teherán intenta sostener su estructura en medio de una crisis sin precedentes. A propósito, la desaparición de Soleimani le da más poder aún al designado Mohsen Rezai como nuevo asesor militar del Khamenei.