El mandatario argentino lanzó fuertes cuestionamientos contra Lula, a quien volvió a calificar de "presidiario" y "ladrón". (Foto: archivo)
La respuesta de Brasil
Las declaraciones de Milei provocaron una reacción inmediata del gobierno brasileño. El canciller Mauro Vieira mantuvo una reunión con el embajador argentino en Brasilia, Guillermo Daniel Raimondi, para transmitir el malestar de Brasil por los dichos del presidente.
En paralelo, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Brasil convocó a consultas a su embajador en Buenos Aires, Julio Bitelli, en una medida interpretada como una de las respuestas diplomáticas más firmes desde el inicio de la gestión de Milei.
Vieira calificó el episodio como un hecho "sin precedentes" en la historia reciente de la relación bilateral y sostuvo que los cuestionamientos del mandatario argentino constituyen una "interferencia en asuntos domésticos" brasileños.
No obstante, el canciller aclaró que el objetivo de Brasilia continúa siendo preservar los canales institucionales de diálogo y evitar que la crisis afecte los vínculos entre ambos países.
Cruce entre funcionarios de Brasil y Argentina
También se sumó al conflicto el ministro de Hacienda de Brasil, Dario Durigan, quien cuestionó duramente a Milei tras sus declaraciones en San Pablo y defendió la situación económica de su país.
El funcionario sostuvo que el mandatario argentino carece de autoridad para criticar a Brasil y contrapuso distintos indicadores económicos de ambas naciones. En ese marco, calificó a Milei como un "payaso" y señaló que la Argentina registra un riesgo país, una deuda pública y una inflación superiores a los de Brasil, según declaraciones reproducidas por el diario O Globo.
Durigan además rechazó las visiones negativas sobre la economía brasileña y respaldó la gestión de Lula da Silva, al afirmar que no comparte los diagnósticos pesimistas que se realizan sobre el desempeño del país vecino.