Flavio Bolsonaro en EE.UU., un tema superado para Lula da Silva
El presidente brasileño no quiere escalar en el conflicto como por ejemplo pasaría si cuestionara a la Casa Blanca por ayudarlo a salir del país a Bolsonaro. Busca evitar una crisis diplomática con Trump por ese tema en un contecto de múltiples roces, tanto en materia económica como de alineamiento ideológico ( el de Lula con China y Rusia).
El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, decidió no involucrarse en la polémica por la salida de Flávio Bolsonaro hacia Estados Unidos, pese a las informaciones que señalan que el gobierno de Donald Trump habría ayudado a organizar el viaje. En el Palacio del Planalto consideran que el episodio ya está perjudicando al senador opositor y que no tiene sentido arriesgar una crisis diplomática por su causa.
La decisión se mantuvo incluso después de que los diarios estadounidenses The Wall Street Journal y The New York Times publicaran que el entorno de Trump intervino para facilitar el traslado. Según esas informaciones, el avión privado utilizado por Flávio fue organizado por Jason Miller, funcionario de comunicación de la Casa Blanca y aliado de la familia Bolsonaro. Miller había estrechado sus vínculos con el clan cuando dirigía la red social conservadora Gettr. En septiembre de 2021, incluso fue interrogado por la Policía Federal brasileña en una investigación relacionada con actos antidemocráticos, después de participar en una conferencia organizada por Eduardo Bolsonaro y reunirse con Jair Bolsonaro, entonces presidente.
El viaje y las investigaciones judiciales
Flávio salió de Brasil después de que la Policía Federal lo intimara a entregar sus pasaportes el lunes 26 de octubre. El senador está bajo investigación por su presunta vinculación con un esquema de lavado de dinero relacionado con plataformas de apuestas. Antes de llegar a Estados Unidos, pasó por la Argentina y Ecuador.
Aquí es donde la "habilidad diplomática reconocida" de los brasileños tiene mucho que hacer. El Poder Judicial es independiente en Brasil. Por lo tanto a ese poder le corresponde - si lo cree necesario - activar el mecanismo para sollicitar una extradición. No lo hará por propia determinación el Ejecutivo.
El mandatario, recién reelegido, quiere concentrarse en la organización de su próximo gobierno y evitar que el episodio complique todavía más las negociaciones comerciales con Washington, especialmente las vinculadas con los aranceles estadounidenses, que son mucho más altos, por ejemplo, que los que tienen que pagar los productos argentinos.
En el Gobierno brasileño creen que el caso es demasiado absurdo como para convertirse en una crisis bilateral. La prioridad es preservar la relación comercial y mantener abiertas las conversaciones con Estados Unidos, sin colocar la controversia en el centro de la agenda diplomática. Si el Poder Judicial no pide, la diplomacia de Brasilia, guardará un piadoso silencio.
La hipótesis de una provocación política
Según aliados de Lula citados por Folha de S.Paulo, Flávio podría estar intentando provocar una reacción del presidente brasileño para deteriorar su relación con Trump. La hipótesis es que una declaración o una medida de Lula contra el senador podría generar un conflicto con Washington y beneficiar políticamente a la oposición.
Trump, por su parte, todavía no reconoció explícitamente la victoria electoral de Lula y calificó los comicios brasileños de vergonzosos. Sin embargo, manifestó que estaba dispuesto a conversar con el mandatario. Según Trump, Lula le había pedido que no tomara partido durante la campaña. Los colaboradores de Lula consideran que el resultado electoral fortaleció al presidente y que no necesita reclamar públicamente el reconocimiento de Washington.
Burlas contra Trump y Bolsonaro en las calles de Brasil. (Foto: Reuters)
Lula considera que la salida de Flávio puede debilitar a la oposición
El oficialismo también destaca que distintos sectores políticos brasileños, incluido el Partido Liberal (PL), reconocieron la victoria de Lula. Otro gesto relevante fue el reconocimiento del resultado por parte de Kassio Nunes Marques, presidente del Tribunal Superior Electoral y juez del Supremo Tribunal Federal que había sido designado por Jair Bolsonaro.
Dentro del Gobierno creen que la partida de Flávio al exterior puede dispersar a sus votantes y desorganizar a la oposición. Activar un mcanismo para una posible extradición obligaría al Partido Liberal a acercarse a Flávio y eso es lo último que quiere Lula para su último período de gobierno.
Varios aliados del presidente consideran que la salida de su rival puede terminar beneficiándolo. En su cumpleaños número 81, Lula calificó el episodio como uno de los más vergonzosos de la historia brasileña. La evaluación política es que Flávio abandonó un capital electoral considerable y dejó a la oposición principal sin un "líder".
Internamente, el "negocio es redodndo" para Lula. No vale la pena complicar aún más la relación con Donald Trump por una persona que decidió dejar a su partido y a 60 millones de votantes a la deriva.