Sin embargo, con el paso del tiempo, esa interpretación comenzó a ser cuestionada por historiadores, antropólogos y movimientos sociales, que señalaron que la llegada de los europeos implicó violencia, saqueo, esclavización y exterminio de pueblos originarios.
En 2021, el Ministerio de Cultura de Colombia decidió dar un giro simbólico y político al cambiar oficialmente el nombre de la fecha a Día de la Diversidad Étnica y Cultural. El objetivo era reivindicar la pluralidad de identidades que conforman el país y desplazar el foco de la figura de Colón hacia las comunidades indígenas, afrodescendientes y campesinas.
Pese a este cambio, el carácter de feriado nacional se mantuvo, algo que hoy vuelve a estar en discusión.
La postura de Benedetti: una crítica frontal al colonialismo
El ministro del Interior no dejó lugar a interpretaciones ambiguas. En su mensaje, Benedetti afirmó:
“12 de octubre de 1492. No hay nada que celebrar. Fue una ocupación violenta guiada por la codicia, aniquilando a nuestros indígenas. Este día debe desaparecer de nuestros festivos.”
La declaración no solo cuestiona el sentido del feriado, sino que plantea una revisión profunda del calendario oficial del país. Según el funcionario, mantener un día libre asociado a un hecho histórico traumático resulta contradictorio con los principios de justicia social y reconocimiento de los pueblos originarios.
Desde el entorno del ministro sostienen que la iniciativa no busca borrar la historia, sino evitar su banalización a través de un descanso festivo que, en la práctica, se desconecta de cualquier reflexión crítica.
Reacciones divididas: apoyo social y resistencia económica
La propuesta generó una rápida polarización en la opinión pública. En redes sociales, miles de usuarios expresaron su respaldo a la eliminación del festivo, argumentando que no se debe “celebrar” una fecha marcada por la colonización y la violencia.
Otros sectores, en cambio, manifestaron su rechazo, advirtiendo que quitar el feriado no soluciona los problemas estructurales que enfrentan las comunidades históricamente excluidas y que, además, afectaría a millones de trabajadores y pequeños comerciantes.
El sector turístico fue uno de los primeros en encender las alarmas. Para hoteles, agencias de viaje y destinos regionales, el puente de octubre representa uno de los picos de movilidad más importantes del segundo semestre. La eventual eliminación del festivo implicaría pérdidas económicas significativas, especialmente en zonas que dependen del turismo interno.
El debate académico: ¿festivo o jornada de reflexión?
Historiadores y expertos en ciencias sociales coincidieron en que el debate va más allá de un simple día libre. Para muchos académicos, el problema no es la existencia de la fecha en el calendario, sino cómo se la resignifica.
Algunos especialistas propusieron mantener el 12 de octubre, pero transformarlo en una jornada de memoria, educación y reflexión, sin carácter festivo. Otros sostienen que el descanso laboral no es incompatible con el análisis crítico del pasado, siempre que exista una política pública clara de educación histórica.
“Eliminar el feriado puede ser un gesto simbólico fuerte, pero insuficiente si no va acompañado de acciones concretas de reparación y reconocimiento”, señaló un investigador de la Universidad Nacional.
Qué implicaría eliminar el festivo del 12 de octubre
Desde el punto de vista legal, la propuesta de Benedetti no es sencilla. Para eliminar el feriado sería necesario modificar la Ley 51 de 1983, que regula los días festivos en Colombia y establece el traslado de varias fechas al lunes siguiente para fomentar el descanso y la actividad económica.
El Congreso tendría que debatir una reforma que, además de su impacto simbólico, tendría consecuencias directas en la economía, el empleo y la planificación laboral. Hasta el momento, el Gobierno no presentó un proyecto formal, por lo que el planteo del ministro se mantiene en el terreno del debate político.
Un espejo de discusiones globales
La controversia en Colombia no es un caso aislado. En distintos países de América Latina y del mundo, el 12 de octubre ha sido objeto de revisiones profundas. En algunos lugares se lo rebautizó como Día de la Resistencia Indígena, mientras que en otros se eliminaron monumentos y homenajes vinculados a la conquista.
Estas discusiones reflejan un cambio de paradigma: la historia ya no se cuenta solo desde la mirada del vencedor, sino también desde la voz de quienes padecieron la colonización.
El trasfondo político de la propuesta
Analistas políticos señalan que la intervención de Benedetti también debe leerse en clave de posicionamiento ideológico dentro del actual Gobierno. La defensa de una agenda de derechos, memoria histórica y reconocimiento de minorías forma parte del discurso oficial, y el debate sobre el 12 de octubre se inscribe en ese marco.
Sin embargo, advierten que tocar los feriados nacionales suele generar resistencias transversales, incluso entre sectores que comparten una mirada crítica del pasado colonial.
Un debate abierto que recién comienza
Por ahora, la eliminación del festivo del 12 de octubre es solo una propuesta, pero su impacto ya es real. La discusión puso sobre la mesa la forma en que Colombia se relaciona con su historia, cómo decide recordarla y qué símbolos mantiene vigentes en su vida cotidiana.
Mientras el Congreso, los académicos y la sociedad civil analizan el alcance de la iniciativa, una cosa es clara: el 12 de octubre dejó de ser una fecha incuestionable. Más allá de si continúa o no como feriado, el debate revela una sociedad en plena revisión de su identidad y de los relatos que la sostienen.