La advertencia sobre el estrecho de Ormuz
Otro de los ejes del discurso fue el estrecho de Ormuz, una de las principales rutas energéticas del mundo y uno de los puntos centrales del conflicto entre Irán y Estados Unidos.
El presidente iraní cuestionó que otros países puedan beneficiarse de la navegación por el estrecho mientras su nación enfrenta restricciones sobre su propio acceso. Según el mandatario, las flotas extranjeras y el traslado de armas a través de esa vía marítima contribuyen a prolongar el conflicto.
Antes de la guerra, por el estrecho de Ormuz transitaba aproximadamente una quinta parte del petróleo y del gas natural licuado comercializado a nivel mundial, por lo que cualquier interrupción prolongada tiene consecuencias sobre los mercados energéticos internacionales.
Pezeshkian: "Una puerta abierta la puerta al diálogo"
Trump y Pezshkian se acusaron mutuamente de terroristas, pero pese a ello, no cerraron la puerta para una negociación. De hecho, funcionarios de ambos países se encontraron en Nueva York. Por eso, pese al tono confrontativo de buena parte de su discurso, el presidente iraní aseguró que Teherán está dispuesto a negociar. Su condición fue que las conversaciones no estén acompañadas por amenazas militares ni por lo que definió como el “lenguaje de la fuerza”.
“Estamos preparados para el diálogo, la diplomacia y las negociaciones”, afirmó pero recordó que Irán no aceptará rendirse frente a las presiones estadounidenses.
El discurso volvió a poner frente a frente las posiciones de Trump y Pezeshkian en la ONU. Mientras el presidente estadounidense defendió la ofensiva contra Irán y planteó la posibilidad de una escalada mayor si no existe un acuerdo, el mandatario iraní combinó la denuncia contra Washington e Israel con un llamado a la diplomacia.
La intervención dejó así un mensaje doble: Irán no plantea capitular ante las amenazas estadounidenses, pero mantiene abierta la posibilidad de una negociación para intentar poner fin a la guerra.
Desarrollo nuclear o bombas atómicas
El presidente de Irán, Masoud Pezeshkian, aseguró que su país está dispuesto a ofrecer garantías a la comunidad internacional para demostrar que no busca desarrollar armas nucleares, aunque advirtió que Teherán no aceptará renunciar a su derecho a utilizar tecnología nuclear con fines pacíficos.
La declaración fue realizada durante su discurso ante la 81ª Asamblea General de las Naciones Unidas, en Nueva York, en medio de la creciente tensión con Estados Unidos e Israel y después de meses de enfrentamientos militares.
Pezeshkian sostuvo que Irán ya había expresado anteriormente su disposición a demostrar que su programa nuclear no tiene objetivos militares y reiteró esa posición ante los líderes internacionales.
“No queremos armas nucleares, pero tampoco aceptaremos limitaciones a nuestra tecnología nuclear pacífica”, afirmó el mandatario iraní, quien defendió el derecho de su país a desarrollar un programa nuclear destinado a la producción de energía y otros usos civiles. Otra respuesta clara a Trump quien defendió los ataques sobre Irán para destruir su capacidad militar: "Irán jamás tendrá armas nucleares", dijo también como orador en la ONU.
Irán cuestionó las exigencias sobre su programa nuclear
Durante su intervención, Pezeshkian cuestionó las presiones internacionales sobre Teherán y puso el foco especialmente en Israel. El presidente iraní señaló que Israel posee armas nucleares, no forma parte del Tratado de No Proliferación Nuclear y, según su denuncia, no está sometido al mismo régimen de inspecciones que Irán.
“No hay armas nucleares en Irán, pero los inspectores están en Irán”, sostuvo Pezeshkian al reclamar que los países sean sometidos a los mismos criterios internacionales.
El mandatario afirmó que su Gobierno está dispuesto a asumir sus responsabilidades y negociar un acuerdo que permita garantizar el carácter pacífico de su programa nuclear, pero rechazó cualquier entendimiento que implique abandonar completamente el enriquecimiento de uranio con fines civiles.