Francisco explicó que las personas "con esa tendencia tan arraigada" no deberían ser aceptados como seminaristas y que se debe "prestar mucha atención a la madurez humana y sentimental" cuando se entrena a futuros sacerdotes.
Sin embargo, aclaró que los gays que sean religiosos deben ser aceptados ya que "son personas que viven al servicio de la Iglesia, de la comunidad cristiana, del pueblo de Dios".