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Una de las cuentas falsas "verificadas" por Twitter Blue (Foto: cuenta falsa a nombre de George Bush)
"Extraño matar iraquíes", dice el texto, que por supuesto, no pertenece a la cuenta real del verdadero expresidente Bush.
Otra, muestra es el personaje Mario Bros, haciendo con su mano enguantada el tradicional gesta para insultar que desde Estados Unidos se "exportó" a todo el mundo.
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El popular personaje Mario Bros. en una cuenta falsa "verificada" por Twitter (Foto: Cuenta falsa a nombre de Nintendo)
La cuenta apócrifa, a nombre de la empresa de videojuegos "Nintendo" recibió la "certificación" de Twitter.
Otro, un usuario auténtico reflejó el caos interno de Twitter, subiendo los mensajes de un falso Papa Francisco que incluso tiene un supuesto diálogo con Martín Lutero.
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Mensajes verificados de un falso papa Francisco. (Foto: Cuenta de Twitter de Peter Gleick)
Twitter: el comprobante azul de certificación
Pinchando sobre el "visto" sobre fondo azul en el perfil de cualquier cuenta que lo luzca, Twitter indica quién es relevante para la plataforma y ahora, quien ha decidido pagar los 7,99 dólares que cuesta ese proceso.
En los países en que esto todavía no está disponible, los usuarios pueden perder esa categoría que certifica la veracidad de su propietario. Pero esta idea de Musk se estrenó muy mal porque se utilizó por los usuarios para crear todas cuentas falsas que fueron verificados.
¿Twitter en bancarrota?
Sobre llovido, mojado. Las malas noticias siguen para Elon Musk. En este caso, el propio magnate dio a conocer una información que sacudirá a la estructura financiera de Twitter. El hombre más rico del planeta invirtió 44.000 millones de dólares para pasar a ser el único dueño de esa red social. Anunció una etapa de grandes transformaciones y comenzó despidiendo al 50% del personal.
Pero eso no es todo. Reconoció que la situación económica de su nueva empresa es tan delicada que "no hay que descarta la posibilidad de la bancarrota".
La empresa ha perdido dinero durante la última década. También sufrió una merma en materia de publicidad en la red, que llegó a representar el 90% de los ingresos de la empresa.
Este duro diagnóstico del empresario provocó de inmediato que surgiera una pregunta elemental en Wall Street: ¿para qué invirtió una suma astronómica en una empresa que puede quebrar?