La semana pasada una nena de 11 años caminaba junto a un amigo por una plaza de San Tan Valley, Arizona, cuando se le acercó un hombre en una camioneta, la saludó y le dijo que la estaba buscando porque sus hermanos habían tenido un grave accidente, que estaban en el hospital y que ella debía acompañarlo. La menor casi se sube pero recordó que con su familia habían fijado un código, una palabra clave para no caer en engaños y que -si realmente hubiera algún problema importante- la debían utilizar. Las niña le pidió esa señal al hombre pero este no la supo y huyó del lugar.
