TORMENTA POLÍTICA

Crisis y protestas en Bolivia: qué está pasando y por qué crece la tensión en las calles

El gobierno - aún flamante - del presidente Rodrigo Paz enfrenta un bloqueo masivo a la ciudad de la Paz. Muchos son partidarios de Evo Morales, el líder socialista que resiste la orden de arresto en su contra. Advertencia de Estados Unidos.

Roberto Adrián Maidana
por Roberto Adrián Maidana |
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Protestas masivas contra el gobierno de Bolivia. (Foto:Reuters)

Protestas masivas contra el gobierno de Bolivia. (Foto:Reuters)

El 8 de diciembre de 2025 se quebró un ciclo histórico en Bolivia. Asumió Rodrigo Paz Pereira como presidente y rompió la hegemonía de 20 años de Evo Morales y el partido político MAS. Sólo 5 meses más tarde, estalló la primera protesta social contra el gobierno de derecha. El epicentro es el alto, el lugar en donde tiene su bastión - ¿refugio? - Evo Morales y desde allí comenzó una ola de bloqueos y protestas violentas que afectan a todo el país.

Son horas de máxima tensión política y social. La Paz concentra actualmente 18 de los 22 bloqueos activos en todo el país, pese a los operativos conjuntos de la Policía y las Fuerzas Armadas para liberar rutas estratégicas. Las protestas afectan accesos clave a la capital y rutas hacia Oruro, los Yungas y El Alto, mientras crece el temor al desabastecimiento de combustible, alimentos e insumos médicos.

Las movilizaciones son impulsadas en gran parte por sectores sindicales y organizaciones afines al ex presidente Evo Morales, que denuncian persecución política por la orden de captura dictada en su contra en una causa por presunta trata de personas. Morales permanece refugiado en Cochabamba bajo protección de sus seguidores y acusó al gobierno de intentar detenerlo “o incluso matarlo”.

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El gobierno del presidente Rodrigo Paz Pereira desplegó más de 3.500 efectivos en distintos puntos del país para intentar desbloquear carreteras y contener la escalada de violencia. Hubo enfrentamientos, detenidos y denuncias por uso excesivo de la fuerza.

En medio de la crisis, Estados Unidos emitió un comunicado en el que denunció “acciones destinadas a desestabilizar” al nuevo gobierno boliviano por parte de seguidores de Morales.

Expresó su respaldo institucional a la administración de Paz Pereira y advirtió sobre el riesgo de una crisis humanitaria si continúan los bloqueos y los choques callejeros. Trump considera al nuevo presidente de Bolivia como uno de sus aliados para el cambio de tendencia política que pretende para toda América Latina.

Crisis en Bolivia: desafío al nuevo gobierno

Bolivia atraviesa una de las crisis políticas y sociales más graves de los últimos años. A solo 4 meses de tener un nuevo gobierno que cambió una tendencia al socialismo durante dos décadas. El gobierno del presidente Rodrigo Paz Pereira enfrenta protestas, cortes de rutas y un creciente desabastecimiento que afecta especialmente a la ciudad de La Paz. Según el diario boliviano La Razón, 18 de los 22 bloqueos registrados en el país se concentran en el departamento paceño, mientras las fuerzas de seguridad intentan despejar rutas estratégicas para recuperar el abastecimiento de alimentos y combustibles.

Las protestas comenzaron por reclamos vinculados a la falta de combustible, la inflación y el deterioro económico, pero rápidamente derivaron en pedidos de renuncia contra el mandatario, que asumió hace apenas seis meses. Sectores mineros, campesinos, sindicatos y organizaciones sociales denuncian que la crisis económica empeoró por la escasez de dólares y el aumento del costo de vida.

El impacto económico ya se siente en las calles. Supermercados y mercados populares registran faltantes de productos básicos y fuertes aumentos de precios. La distribución de carne, verduras y combustibles se encuentra afectada por los bloqueos, mientras largas filas se multiplican en las estaciones de servicio. Incluso servicios esenciales comenzaron a resentirse: en La Paz se paralizó parcialmente la recolección de basura por falta de combustible y algunas universidades suspendieron las clases presenciales.

La tensión escaló aún más tras los enfrentamientos entre manifestantes y fuerzas de seguridad en distintos puntos del país. En algunas marchas se reportó el uso de dinamita por parte de grupos mineros y ataques contra infraestructura pública, como una línea del teleférico de La Paz.

Estados Unidos y el factor Evo Morales

El gobierno de Estados Unidos se pronunció enérgicamente en apoyo del presidente Paz Pereira. Es un nuevo aliado regional de Trump y no están dispuestos a "dejarlo caer" como pretende la acción que desarrolla Evo Morales, que resiste desde el Alto, el distrito inmediatamente al norte de La paz, la capital boliviano. Evo Morales enfrenta procesos por malos manejos de su periódo como presidente, pero sobre todo, graves de denuncias de explotación infantil que incluso habrían llegado al abuso. Por esas causas, hasta el momento, el exlíder del MAS ha logrado evitar que pueda ser detenido.

El gobierno denuncia un intento de desestabilización impulsado justamente por sectores cercanos al expresidente Evo Morales. El expresidente respaldó públicamente varias de las protestas y sus seguidores anunciaron nuevas movilizaciones hacia La Paz.

En medio del caos, países vecinos comenzaron a reaccionar. El gobierno argentino de Javier Milei envió ayuda humanitaria y manifestó respaldo político a Paz Pereira, mientras Estados Unidos expresó preocupación por posibles intentos de alterar el orden institucional boliviano

Las consecuencias de las protestas y bloqueos en la población

Los bloqueos de rutas y cortes de calles en Bolivia ya comenzaron a impactar de lleno en la vida cotidiana de millones de personas, especialmente en La Paz y El Alto, donde se concentra la mayor parte de las protestas.

El primer problema es el desabastecimiento. Camiones con alimentos, combustible y productos básicos no logran llegar a las ciudades. En mercados y supermercados ya faltan carne, pollo, aceite, harina y verduras, mientras los precios aumentan casi todos los días por la escasez. Muchas familias hacen largas filas para conseguir productos esenciales o combustible.

El transporte también quedó afectado. Varias rutas nacionales están interrumpidas y miles de pasajeros quedaron varados entre ciudades. En La Paz y Cochabamba hay menos colectivos y minibuses porque muchos conductores no consiguen diésel o nafta. En algunas zonas, la gente debe caminar durante horas para llegar al trabajo o a la escuela.

Otro impacto fuerte se da en los servicios públicos. La falta de combustible redujo parcialmente la recolección de basura y complicó la distribución de gas licuado. Hospitales y centros de salud advierten dificultades para recibir insumos médicos y medicamentos. Algunas escuelas y universidades suspendieron clases presenciales por seguridad o problemas de transporte.

La economía informal, clave en Bolivia, también está paralizada. Comerciantes ambulantes, feriantes y pequeños negocios pierden ingresos diarios porque hay menos circulación de personas y mercadería. En ciudades como El Alto, donde gran parte de la población vive del trabajo diario, eso genera tensión social inmediata.

Además, los bloqueos profundizan el clima de incertidumbre. Muchas personas temen nuevos enfrentamientos entre manifestantes y policías, especialmente después de episodios violentos con uso de dinamita por parte de grupos mineros. En varios barrios comenzaron las compras de emergencia y el almacenamiento de alimentos por miedo a que la situación empeore.

El gobierno sostiene que los cortes buscan desestabilizar al presidente Rodrigo Paz Pereira, mientras sectores cercanos a Evo Morales aseguran que las protestas son consecuencia de la crisis económica y del aumento del costo de vida. En el medio, la población enfrenta dificultades cada vez más concretas para trabajar, estudiar, movilizarse y acceder a productos básicos.

Bolivia, un problema inesperado para Donald Trump

En menos de dos años, Washington logró un mejor posicionamiento en la región. Puede considerar como aliados a Milei en Argentina, Kast ( Chile ) , josé Jerí (Perú), Noboa ( Ecuador), Peña ( Paraguay), ahora el chavismo residual de Venezuela y Paz Pereira en Bolivia. Son 7 de 10 países. La Casa Blanca, no está dispuesto a dejar que esa relación de fuerzas a su favor pueda cambiar.