A los 22 minutos del primer tiempo, se produjo una jugada polémica cuando el arquero Sebastián Meza derribó a Luca Langoni dentro del área y el árbitro Facundo Tello sancionó un penal a favor de Boca. Sorprendentemente, fue el propio Marcos Rojo, nacido en La Plata, quien asumió la responsabilidad de ejecutarlo. Sin embargo, el arquero de Sarmiento adivinó sus intenciones y prevenir detener el remate, manteniendo el marcador 0 a 0.
Pero apenas dos minutos después, en el minuto 24, ocurrió una situación lamentable. Marcos Rojo fue a disputar una pelota en la zona de tres cuartos del campo rival, pero durante el forcejeo, sufrió una lesión en la rodilla derecha y cayó al suelo en evidente dolor. Los gestos de dolor eran evidentes y tuvieron que ser retirados del campo en un carrito de emergencia. Después de los estudios médicos correspondientes, se aseguró la devastadora noticia de que había sufrido una rotura del ligamento cruzado anterior, lo que significaría una larga ausencia de los campos de juego para su recuperación.