Además, reclamó una reparación por el daño sufrido: “Los fiscales deberían pedir disculpas. Queremos la justicia que nunca nos dieron”.
Por su parte, Facundo Macarrón describió el impacto personal del caso y cómo afectó su vida durante años. “Me cuesta asumir que a mi mamá la mataron”, expresó, y calificó el proceso como una “tortura social” atravesada por prejuicios y estigmatización.
Acusaciones, prejuicios y una causa que marcó a la familia
El hijo de la víctima recordó que incluso su orientación sexual fue utilizada como supuesto móvil del crimen: “Decían que discutí con mi mamá por ser gay y que la maté. En la calle me gritaban ‘puto y asesino’”, relató. Hoy, su postura es más dura: acusa a los fiscales de negligencia y asegura que la causa fue mal investigada desde el inicio.
Uno de los puntos más impactantes de la entrevista fue la convicción de la familia sobre la autoría del crimen. “Estamos convencidos de quién es el asesino”, afirmó Facundo, y sostuvo que el nombre figura en el expediente, pero que la Justicia decidió no avanzar.
Según denunciaron, durante años se ignoraron pruebas clave, lo que derivó en la prescripción de la causa para nuevos sospechosos.
Fiscales bajo la lupa y pruebas ignoradas
En paralelo, tres fiscales enfrentan un juicio político por presunto mal desempeño en la investigación. Se los acusa de haber omitido pruebas genéticas y testimoniales determinantes, que estaban disponibles desde los primeros años del expediente.
Entre ellas, análisis realizados por el FBI que descartaban a la familia Macarrón y apuntaban a perfiles desconocidos, además de inconsistencias en la coartada de uno de los sospechosos que nunca fueron debidamente analizadas.
Un fiscal que retomó la causa años después logró avanzar sobre esas pistas y reconstruir elementos que, según la familia, siempre estuvieron ahí.
Un caso sin cierre y con nuevas acusaciones
El crimen de Nora Dalmasso sigue siendo uno de los más emblemáticos y polémicos del país. A casi 20 años, lejos de cerrarse, la causa suma nuevas denuncias, cuestionamientos y una fuerte presión sobre el accionar judicial.
Los Macarrón, que durante años se defendieron de las acusaciones, ahora pasaron al contraataque: ya no esperan respuestas, sino responsabilidades por lo que consideran un fracaso histórico de la Justicia.