En las imágenes, que luego circularon en redes sociales, se observa cómo los asaltantes ingresaron con rapidez, redujeron a la mujer y la obligaron a entregar dinero, objetos de valor y datos personales. Los ladrones se llevaron joyas, euros, pesos en efectivo y pertenencias, pero también lograron vaciar cuentas bancarias y billeteras virtuales de la víctima, un dato que agravó la situación.
Los investigadores descubrieron que la maniobra no fue improvisada. Según las primeras conclusiones, el ataque habría sido coordinado desde una unidad penitenciaria por el presunto líder de la organización, quien impartía órdenes y seleccionaba a las víctimas.
Este dato reforzó la hipótesis de que la “Banda del millón” operaba con inteligencia previa, información sobre el nivel socioeconómico de los damnificados y un esquema de logística que incluía la transferencia de dinero digital.
Detenciones en cadena
La captura del menor en Tigre se suma a otros arrestos concretados en los últimos días en distintos puntos del conurbano bonaerense. Entre los detenidos figuran otro adolescente de 15 años y un hombre mayor de edad, todos sospechados de integrar la misma banda.
Las fuentes indicaron que las detenciones se lograron tras operativos coordinados entre distintas dependencias policiales, que permitieron ubicar a los sospechosos y seguir sus movimientos durante varios días.
El joven detenido fue trasladado de inmediato a un centro especializado en régimen cerrado para menores en La Plata, a disposición de la Unidad Funcional de Instrucción de Responsabilidad Juvenil del Departamento Judicial San Isidro.
La causa fue caratulada como robo agravado bajo la modalidad de entradera, un delito que prevé penas severas debido al uso de violencia, la cantidad de participantes y la vulnerabilidad de la víctima.
Una modalidad delictiva en expansión
El caso volvió a poner en agenda el crecimiento de las entraderas en el conurbano bonaerense, especialmente en zonas residenciales. Los investigadores señalaron que estas bandas suelen seleccionar a sus víctimas mediante redes sociales, relevamientos previos o datos obtenidos por terceros.
En este sentido, la exposición pública de la víctima, quien compartía aspectos de su vida cotidiana en redes, podría haber sido un factor determinante para la elección del objetivo, aunque la investigación aún busca confirmar ese punto.
Los especialistas en seguridad advierten que estas organizaciones combinan métodos tradicionales con herramientas digitales. La utilización de billeteras virtuales y transferencias instantáneas permite a los delincuentes mover el dinero con rapidez, dificultando el rastreo.
Además, la participación de menores de edad en estos hechos representa un desafío para la Justicia, ya que las sanciones son distintas a las aplicadas a adultos. Sin embargo, el sistema prevé medidas de encierro en centros especializados cuando se trata de delitos graves.
El impacto en la víctima y su entorno
Tras el robo, Mancini relató el trauma vivido durante el ataque y las consecuencias emocionales que dejó el episodio. La jubilada contó que fue amenazada y obligada a revelar claves bancarias bajo presión, lo que generó preocupación entre sus seguidores.
La repercusión del caso fue inmediata. En redes sociales, miles de usuarios expresaron su apoyo y exigieron justicia. El hecho también motivó debates sobre la seguridad, el uso de datos personales y la exposición digital.
En paralelo, las autoridades recomendaron extremar precauciones al compartir información sensible en plataformas online. También destacaron la importancia de reforzar medidas de seguridad domiciliaria y alertar a las fuerzas ante movimientos sospechosos.