En menos de 24 horas, dos mujeres -madres- fueron asesinadas en episodios distintos, ambas alcanzadas por balaceras que, según la investigación, no las tenían como blanco directo.
En Lanús, una discusión vecinal derivó en un enfrentamiento armado que terminó con la vida de una mujer dentro de su propia casa. En San Isidro, un conflicto económico escaló hasta un ataque a tiros.
En menos de 24 horas, dos mujeres -madres- fueron asesinadas en episodios distintos, ambas alcanzadas por balaceras que, según la investigación, no las tenían como blanco directo.
El primero de los hechos ocurrió durante la madrugada del lunes en Villa Diamante, Lanús, frente a una plaza ubicada en la intersección de Ucrania y San Vladimiro.
Todo comenzó con una discusión entre una familia y un grupo de hombres que se encontraba en el lugar. En medio del conflicto, uno de ellos lanzó una advertencia que terminaría siendo premonitoria: “Voy a volver y los voy a c... a tiros”.
Media hora después, la amenaza se cumplió. Los agresores regresaron a bordo de motos y comenzaron a increpar a la familia. En ese contexto, un integrante del grupo familiar -un sargento de la Policía- salió a enfrentarlos. La situación escaló rápidamente hasta convertirse en un feroz tiroteo.
En cuestión de segundos se escucharon más de treinta disparos. En medio de la balacera, uno de los proyectiles atravesó la ventana de la vivienda e impactó en Blanca Alba Fuenzalida, de 64 años, madre del policía, que se encontraba dentro de la casa intentando resguardarse.
La mujer fue trasladada de urgencia al Hospital Evita, pero murió poco después a causa de la herida.
Los atacantes escaparon tras abandonar las motos en la plaza. Horas más tarde incluso regresaron al lugar para recuperarlas, sin ser detenidos.
La causa quedó en manos de la UFI 6 de Lanús, mientras la Policía Bonaerense trabaja para identificar a los responsables, que continúan prófugos.
El segundo episodio ocurrió ese mismo lunes por la tarde en Beccar, partido de San Isidro, y también quedó registrado por cámaras de seguridad.
En las imágenes se observa a un hombre que llega en moto hasta una vivienda de la calle Luis de Flores al 2200 y, sin mediar palabra, dispara al menos siete veces contra el frente de la casa antes de escapar.
Dentro del domicilio se encontraba Cecilia Andrea Iraola, de 53 años, quien recibió un disparo en el abdomen mientras estaba en el comedor. A pesar de que se solicitó asistencia médica de urgencia, la mujer murió antes de poder ser atendida.
La principal hipótesis de los investigadores apunta a que el verdadero objetivo del ataque era el hijo de la víctima, Matías Iraola (27).
Según la reconstrucción del caso, el joven había vendido un BMW que luego presentó fallas mecánicas. Tras la operación, el comprador reclamó la devolución de unos 10 mil dólares, lo que derivó en una escalada de conflictos y amenazas.
Días antes del ataque, el joven decidió viajar a Costa Rica, lo que refuerza la sospecha de que él era el blanco original del atentado.
En el marco de la causa, la Justicia avanzó con allanamientos que derivaron en la detención de Gustavo Ezequiel Arroyo (36), señalado como el presunto autor intelectual del crimen. Pericias telefónicas lo ubican en la zona al momento del ataque.
En paralelo, fue identificado el titular de la moto utilizada: Pablo Guillermo Ragni (53). Sin embargo, al momento de su detención, el hombre se quitó la tobillera electrónica y escapó, por lo que permanece prófugo.
La investigación está a cargo de la fiscal Carolina Asprella, quien busca determinar quién fue el autor material de los disparos y si hubo más personas involucradas.