Los restos de la profesora fueron velados el jueves 26 de diciembre en General Roca, un acto cargado de dolor y homenajes por parte de colegas, estudiantes y allegados.
El siniestro tuvo lugar alrededor de las 16:00 horas, cerca de la entrada a General Roca y a un kilómetro del antiguo edificio del INTA. De acuerdo con el informe policial, Anabel Apcarian, de 48 años, viajaba en dirección este-oeste junto con su hija de 8 años en un Renault Logan. Al girar sobre la ruta en sentido norte-sur, su vehículo fue impactado por un Volkswagen Virtus que circulaba en la misma dirección.
El Virtus era conducido por una mujer de 69 años, residente de General Roca, quien sufrió lesiones leves y fue trasladada al hospital para su evaluación. Los servicios de emergencia llegaron rápidamente al lugar, pero lamentablemente no pudieron salvar la vida de Anabel. La menor y los ocupantes del otro vehículo fueron atendidos en el hospital, aunque no presentaban heridas de gravedad según los reportes iniciales.
Este nuevo accidente en la conocida Ruta 65, también llamada Ruta Chica, se suma a la preocupante lista de siniestros viales que han ocurrido en esta vía. Las autoridades reiteran la importancia de extremar las precauciones al conducir, especialmente en épocas festivas, donde el tráfico aumenta significativamente. La pérdida de vidas humanas recuerda la necesidad urgente de mejorar las condiciones de seguridad en esta carretera.
El impacto de la tragedia se extendió rápidamente en redes sociales, donde numerosos estudiantes, colegas y amigos de Anabel expresaron su pesar. Mensajes de condolencias y recuerdos sobre su labor como docente e investigadora inundaron los perfiles de la Facultad de Ingeniería y de la UNCo.
Los mensajes destacan su profesionalismo, calidez humana y el profundo compromiso con la educación. “Anabel no solo era una excelente docente, era una persona admirable. Su partida nos deja un vacío enorme”, expresó un colega en un sentido mensaje.
La carrera de Anabel Apcarian en la Facultad de Ingeniería de la UNCo dejó una huella imborrable. Como directora del Departamento de Ingeniería Civil, lideró importantes proyectos de investigación y formación académica. Sus colegas la describen como una profesional apasionada, dedicada a la enseñanza y siempre dispuesta a brindar apoyo a sus estudiantes.
Su labor trascendió las aulas, ganándose el respeto de la comunidad académica y profesional de Río Negro. Su partida representa no solo una pérdida para su familia, sino también para toda la región.