Salidas transitorias pese a informes negativos
Molina tenía beneficio de salidas transitorias, a pesar de su prontuario. En 2015 fue condenado por abuso sexual con acceso carnal contra su propia hija de 17 años, con quien convivía. También había sido condenado por homicidio, robo agravado y amenazas, según el registro del Sistema Integral de Antecedentes (SIA) del Ministerio de Seguridad mendocino.
A pesar de los informes técnicos desfavorables, los cuales advertían que el hombre no reconocía sus delitos, tenía distorsiones cognitivas y carecía de un entorno social y familiar adecuado, la jueza Mirna Elisa Montaldi le otorgó salidas temporarias. Tenía permitido salir 16 horas cada 15 días para visitar a su madre en el barrio Democracia de Las Heras. Allí vivía también Flora, que aparecía en los registros del Servicio Penitenciario como su pareja.
“La mató por celos”
Según fuentes del caso, Molina mató a Flora durante uno de sus permisos de salida y luego volvió al penal como si nada. La tobillera electrónica que usaba fue clave porque registró su recorrido desde la casa de su madre hasta el terreno baldío, lo que lo ubica directamente en la escena del crimen.
Personas que vieron el cadáver revelaron que el asesino le dejó un mensaje escrito en la espalda, en el que habría admitido que la mató por celos.
La ministra de Seguridad de Mendoza, Mercedes Rus, fue contundente con un mensaje sobre el caso: “Un abusador, reincidente y ahora femicida con salidas transitorias, pese a los informes técnicos negativos. Una víctima que no fue protegida”.
Ahora Molina permanece detenido en el Complejo Penitenciario N°1 Boulogne Sur Mer, en Godoy Cruz, y será imputado formalmente por femicidio agravado.