Lo que comenzó como un control rutinario pronto se convirtió en una tragedia. Los agentes, tras detener al conductor, exigieron una suma exorbitante de dinero para permitirles continuar su viaje. Ante la imposibilidad de pagar la cuota exigida, surgió una tensa discusión.
Según se reveló en las investigaciones subsiguientes, los agentes, en un intento de justificar su actuar, alegaron que la familia había violado las restricciones sanitarias impuestas por la pandemia de COVID-19 al circular en una hora no permitida. Una excusa que, según los testimonios recopilados, no tenía fundamento alguno.
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Imagen a modo de ilustración.
Las palabras del agente Russe, según el testimonio del conductor, resonaron con amenazas y exigencias despiadadas. "Por más que esté todo al día, vamos a la comisaría", habría advertido Russe, mientras la familia se veía sumida en un estado de angustia insoportable.
En medio de la disputa, Marina Drunday, compañera del conductor, fue víctima de un ataque convulsivo que desencadenó en un trágico accidente cerebrovascular.
A pesar de la emergencia médica que se desarrollaba frente a sus ojos, los agentes les negaron buscar ayuda urgente. Solo cuando la situación alcanzó un punto crítico, el vehículo fue "escoltado" hacia el hospital más cercano. Tras una batalla desesperada, la mujer falleció días después en el hospital, víctima de una falla multiorgánica.