Historias Reales

El caso Gypsy Rose: mató a su madre porque la forzó a fingir cáncer y usar silla de ruedas

Durante años, Dee Dee Blanchard le hizo creer a su hija que padecía de problemas cromosómicos, distrofia muscular, epilepsia y hasta retraso madurativo.
Ayelén Bonino
por Ayelén Bonino |
Dee Dee Blanchard posa junto a su hija Gypsy Rose. 

Dee Dee Blanchard posa junto a su hija Gypsy Rose. 

Dee Dee Blanchard y su hija, Gypsy Rose, fueron por años un ejemplo de superación y resiliencia en la comunidad Springfield, Missouri. Corría el 2015 y por entonces la jovencita se veía como una niña pequeña y pálida. Estaba confinada a una silla de ruedas, su cara redonda estaba tapada por anteojos y sus dientes se caían.

Llevaba, además, una sonda de alimentación y otra cánula nasal enrollada alrededor de sus orejas. Sin embargo, la adolescente se mostraba alegre y con su aguda voz lograba despertar una sonrisa en quienes la trataban. Si le preguntaban a Dee Dee, la mujer explicaba que su hija padecía de problemas cromosómicos, distrofia muscular, epilepsia, asma, apnea y hasta defectos oculares.

La madre solía decir, también, que Gypsy sufría de un retraso madurativo y que tenía la mente de un niño de 7 años. En rigor, la joven parecía de menor edad, aunque superaba los 20 años. En extremo delgada, le encantaban los trajes de princesa y llevaba pelucas para cubrir su cabeza calva por, presuntamente, algún tipo de cáncer.

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Gypsy Rose y su madre, Dee De Blanchard.

Gypsy Rose y su madre, Dee De Blanchard.

En contraste, su progenitora era una persona corpulenta y de aspecto afable que vestía con colores brillantes y tenía el pelo castaño rizado. Según las crónicas de aquellos años, las personas que la conocían decían que era generosa y sociable. No tenía trabajo y se dedicaba a cuidar de Gypsy a tiempo completo.

La casa donde vivían era de color rosa pastel y había sido construida por una ong llamada Habitat for Humanity. La vivienda estaba adaptada a las necesidades de la chica: tenía una rampa hasta la puerta principal y un jacuzzi para ayudarla con "sus músculos". A veces, en las noches de verano, Dee Dee instalaba un proyector y reproducía películas en el costado de su hogar para los chicos del barrio.

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La madre y su hija eran celebridades locales. Solían dar entrevistas a la prensa sobre la resiliencia de la pequeña. Gypsy brindaba, además, discursos en todo el país sobre su extraña condición. La familia también recibía obsequios y donaciones en efectivo de famosos, incluida la estrella de música country Miranda Lambert. Hasta hicieron un viaje de caridad a Disney organizado por una fundación.

La imagen idílica de la mujer abnegada y su pequeña hija enferma cambió el 14 de junio de 2015, cuando alguien publicó un misterioso posteo en la cuenta de Facebook de Dee Dee. "Esta perra está muerta", decía el mensaje. Minutos después, apareció una segunda oración: "Fui a golpear a ese cerdo gordo y violé a su dulce hija inocente".

Gypsy Rose: se empieza a conocer la verdad

Una vecina llamada Kim fue una de las primeras en reaccionar ante la publicación. Había conocido a la madre y la aniñada joven en 2009 en una convención de ciencia ficción. La mujer llamó al número de Dee Dee, pero no hubo respuesta y su esposo le sugirió que fueran hasta su casa. Cuando llegaron, había una multitud de vecinos preocupados.

Los oficiales entraron a las 22.45 y encontraron el cuerpo de Dee Dee tendido en su dormitorio. La habían apuñalado. No hallaron rastros de Gypsy, aunque sí estaba su silla de ruedas. Su ausencia generó preocupación. Entonces, una chica llamada Aleah Woodmansee se acercó a los agentes y les contó que la adolescente tenía un novio secreto en línea.

“Ella mostraba interés en diferentes chicos y trataba de pedirme consejos”, afirmó Woodmansee tiempo después ante los medios. Según detalló, se habían hecho amigas tiempo atrás y solían comunicarse a través de una cuenta de Facebook, pero Dee Dee no aprobaba sus charlas y destruyó la computadora y el celular de su hija para que no pudieran contactarse.

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Gypsy Rose disfrazada de princesa.

Gypsy Rose disfrazada de princesa.

En esa época, Gypsy decidió desafiar a su madre y se creó un perfil oculto de citas. Allí conoció a Nicholas Godejohn, con quien mantuvo por dos años una extraña relación a distancia. Entre sus tantas peculiaridades, Godejohn le propuso comenzar un juego de sadomasoquismo en el que él era el amo y ella se sacaba y subía fotos en las que se disfrazaba de diferentes personajes.

Ambos decidieron encontrarse por primera vez en marzo de 2015 en un cine en Springfield. Ella estaba vestida de Cenicienta y él de Príncipe Azul. La pareja esperaba que Dee Dee conociera al joven durante la salida y lo aprobara. Pero no lo hizo. Le dijo a su hija que le parecía “extraño” y que se alejara de él.

Gypsy se sentía prisionera. Tiempo antes había intentado escapar, pero su madre la encontró horas más tarde y la castigó. “Me encadenó físicamente a la cama y puso campanas en las puertas”, reveló la joven años más tarde. Ante este escenario, la adolescente y su novio comenzaron a idear un plan homicida.

El asesinato de Dee Dee Blanchard

En junio de 2015, Godejohn viajó de regreso a Missouri, se registró en un motel y esperó a que su novia le hiciera saber, por mensaje de texto, que Dee Dee estaba dormida. Una vez en la casa, la adolescente le entregó guantes, cinta adhesiva y un cuchillo; y, mientras ella se escondía en el baño, él fue a la habitación principal y apuñaló a la mujer.

Las versiones difieren sobre lo que pasó después. Godejohn afirmó que Gypsy y él tuvieron relaciones sexuales, y ella dijo que el joven intentó violar el cadáver de su madre. Para disuadirlo, lo convenció de violarla a ella. Luego, tomaron un taxi de regreso a un motel, donde comieron brownies y durmieron.

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La casa de Gypsy Rose y su madre, Dee Dee.

La casa de Gypsy Rose y su madre, Dee Dee.

Poco después, viajaron a Wisconsin, a la casa de los padres de Nick. Durante días, disfrutaron de la vida juntos y fueron captados por cámaras de vigilancia alrededor de diferentes lugares. Parecían no tener ninguna preocupación, pero su rastro fue fácil de seguir. En el camino dejaron recibos de compras y pasajes.

El 15 de junio, un equipo de oficiales fue enviado a la casa del muchacho. Godejohn se rindió rápidamente. Gypsy estaba con él. Para sorpresa de todos, no usaba su silla de ruedas y podía caminar. Tampoco llevaba su tanque de oxígeno y su cabello era corto y puntiagudo, pero no era calva. Poco quedaba de aquella angelical niña discapacitada. Todo había sido un fraude.

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Nicholas Godejohn y Gypsy Rose.

Nicholas Godejohn y Gypsy Rose.

Dee Dee Blanchard y un gran engaño

El nombre legal de Dee Dee era, en realidad, Clauddine Blanchard, aunque había usado diferentes alias a lo largo de su vida. Para cuando llegó a Missouri, se llamaba Clauddinnea y siempre agregaba una "e" a su apellido. Era de Lafourche Parish y había crecido en un pueblo llamado Golden Meadow junto a cinco hermanos y hermanas.

Años después de su muerte, su familia la recodaría como “una persona malvada” y con una fuerte tendencia al engaño. Conoció a Rod Blanchard, el padre de Gypsy, cuando él todavía estaba en el secundario. Salieron durante meses y quedó embarazada. “No estaba enamorado de ella. Sabía que me casé por las razones equivocadas", contó el hombre tiempo más tarde a la prensa.

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Gypsy Rose y Dee Dee.

Gypsy Rose y Dee Dee.

Gypsy Rose nació después de que la pareja se separara, el 27 de julio de 1991. Por esos años, la mujer se instaló con la bebé en la casa de su padre y su nueva esposa, Laura. Enseguida, su madrastra enfermó y pasó nueve meses en cama. Dee Dee se encargaba de cocinar y Laura sospechó que podría haberla intoxicado con veneno en su comida.

A las dudas sobre su accionar se le sumaron una crianza obsesiva con su bebé. Durante los primeros años de su vida, Gypsy fue una niña normal y llena de energía. Sin embargo, Dee Dee, que había trabajado como asistente de enfermera, comenzó a decir que sufría apnea del sueño y que no podía respirar. Fue entonces cuando comenzó a llevarla a diferentes hospitales.

Dee Dee Blanchard y el síndrome de Munchausen por poderes

Según contó Rod en una extensa crónica al medio BuzzFeed, por esos años los médicos no pudieron encontrar nada, a pesar de diferentes pruebas y hasta análisis con un monitor de sueño. La convicción de que Gypsy era una niña enfermiza se afianzó y la mujer le dijo a su ex esposo que la pequeña tenía un defecto cromosómico.

Dee Dee pronto se presentó ante el mundo como una madre abnegada. “Le dije que ella era la mejor madre. No hay forma de que yo pudiera hacer lo que ella estaba haciendo. Tienes una hija enferma. Está constantemente cuidando de ella y de todo. Quiero decir, siempre la elogiaba y le decía, 'Buen trabajo’”, detalló Rod.

El hombre se volvió a casar y tuvo dos hijos más. Él y su nueva esposa, Kristy, vieron a Gypsy con frecuencia durante los primeros 10 años de su vida. Sin embargo, Dee Dee había comenzado a tener problemas con la ley por delitos menores, como emitir cheques sin fondos. Finalmente, se mudó a Slidell junto a la niña, donde vivieron en casas públicas.

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Siempre juntas. Gypsy y su madre, Dee Dee.

Siempre juntas. Gypsy y su madre, Dee Dee.

Por entonces, las visitas a los hospitales se acrecentaron. Dee Dee les decía a los médicos que Gypsy tenía convulsiones, por lo que le recetaron medicamentos. Comenzó a insistir, además, en que su hija tenía distrofia muscular, problemas con los ojos y los oídos. Los médicos la atendieron de forma diligente.

En 2005, el huracán Katrina golpeó a Slidell y la madre y su hija terminaron en un refugio en Covington, Louisiana. Con fotografías de su antiguo apartamento bajo los escombros, la historia de una mujer y su niña desamparada resultó irresistible para la prensa y diferentes fundaciones benéficas.

Al poco tiempo, Dee Dee y Gypsy fueron trasladadas en avión a Missouri, donde alquilaron una vivienda en Aurora. Vivieron allí hasta que Habitat for Humanity les construyó un hogar en West Volunteer Way en marzo de 2008. Por esos años, se beneficiaron de vuelos gratuitos de una organización de pilotos voluntarios, estadías en un albergue para pacientes con cáncer y hasta viajes gratuitos a Disney.

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Gypsy Rose junto a su madre en uno de sus tantos viajes benéficos.

Gypsy Rose junto a su madre en uno de sus tantos viajes benéficos.

De vez en cuando, aparecían pequeños signos de engaño. Una vez, Rod llamó a Gypsy para hablar en su cumpleaños número 18, pero Dee Dee le dijo que ella no sabía cuál era su verdadera edad. Los registros médicos también eran aleccionadores. En 2001, los médicos del Hospital Universitario de Tulane examinaron a la adolescente para detectar distrofia muscular. Sus pruebas resultaron negativas.

En rigor, todos los escaneos de su cerebro y columna fueron relativamente claros. Los registros de todas esas pruebas sobrevivieron a Katrina. No obstante, Dee Dee continuó insistiendo que Gypsy tenía distrofia. La mayoría de los profesionales tomaron su afirmación al pie de la letra y no investigaron

Entre muchos tratamientos, le dieron una sonda y debió comer un sustituto alimenticio. Le inyectaron Botox en las glándulas salivales y luego se las extrajeron porque su madre se quejaba de que babeaba. Además, los dientes de Gypsy se pudrieron y tuvieron que ser extraídos, aunque no se sabe si fue por una mala higiene dental o una combinación de medicamentos y desnutrición.

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Gypsy Rose.

Gypsy Rose.

Hubo una excepción. En 2007, un neurólogo pediatra llamado Bernardo Flasterstein comenzó a sospechar de la actitud Dee Dee. En sus notas después de una visita, subrayó: "La madre no es una buena fabuladora". Flasterstein localizó a un médico que había visto a Gypsy en Nueva Orleans, quien le dijo que la biopsia muscular que le había hecho también le había dado negativa. Cuando se enfrentó al problema, Dee Dee dejó de ver a los doctores.

No fue la única oportunidad deschavar a la madre. En 2009, alguien hizo una llamada al Departamento de Policía y pidió un chequeo en el hogar. La persona anónima dijo que tenía dudas de que Gypsy estuviera enferma. La policía se acercó, pero Dee Dee les dijo que usaba fechas de nacimiento inconsistentes y errores en su nombre para esconderse de su esposo abusivo.

Hoy, se cree que la mujer padecía del "síndrome de Munchausen”, que caracteriza a los padres que hieren de forma intencional a sus hijos para ganar la simpatía de los demás. En este contexto, la adolescente se encontraba prisionera de su progenitora, sin poder caminar, comer o tener contacto con otros. Fue en ese marco que planeó la muerte de Dee Dee junto a Nicholas Godejohn.

Gypsy Rose en la actualidad

Mientras continuaba la investigación sobre el crimen, aparecieron mensajes de texto de los dos jóvenes que parecían organizar el crimen. "Cariño, olvidas que soy despiadado, y mi odio hacia ella la obligará a morir", le escribió Godejohn. “Es mi lado malvado el que lo hace. No se equivocará, porque le gusta matar”, agregaba

Los fiscales también dijeron que encontraron evidencia en las redes de que Gypsy le pidió a Godejohn que matara a su madre. En repetidas ocasiones, ella asumió la responsabilidad del asesinato: “Lo que hice estuvo mal", afirmó. También se supo que fue Gypsy quien tuvo la idea de publicar sobre el homicidio en Facebook, para que la policía fuera a ver cómo estaba su mamá.

En la casa de Dee Dee, Mike Stanfield, el defensor público de Gypsy, descubrió, además, pistas impactantes. Dentro de un gran armario de ropa, encontró frascos y una gran variedad de medicamentos diferentes. Todos ordenados y clasificados. Se supo, por último, que Dee Dee había estado buscando fundaciones para obtener ayuda.

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Gypsy Rose hoy.

Gypsy Rose hoy.

Según los documentos recuperados de la casa, también parecía que en al menos en una ocasión Dee Dee falsificó un certificado y cambió el año de nacimiento de su hija, 1991 a 1995. Buscaba hacer que Gypsy pareciera más joven. Se cree, en tanto, que la madre usó un agente anestésico para adormecer sus encías, lo que la hizo babear para convencer a los médicos de que le extirparan sus glándulas.

“Hay ciertas enfermedades que yo sabía que no tenía. Sabía que no necesitaba la sonda de alimentación. Sabía que podía comer y sabía que podía caminar, pero le creí a mi madre cuando dijo que tenía leucemia ”, dijo Gypsy años después.

El 5 de julio de 2015, la joven se declaró culpable de asesinato en segundo grado. El juez le dio la sentencia mínima: 10 años. Podrá acceder al régimen de libertad condicional a fines de 2023. Para entonces, tendrá 32 años. En tanto, Nick Godejohn, confesó el crimen y en noviembre de 2018 fue condenado a cadena perpetua.

Gypsy Rose se encuentra hoy en el Centro Correccional Chillicothe, en Missouri. Goza de excelente salud. Su cabello es largo, su piel es clara y saludable, usa anteojos para adultos y no toma más medicamentos.

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