Según su testimonio, muchos estudiantes escaparon como pudieron, incluso rompiendo ventanas y alambrados para huir del edificio.
La joven explicó que el hecho ocurrió en un momento habitual de la jornada: justo antes del izamiento de la bandera. “Algunos chicos ya estaban en el patio y otros bajando con las mochilas. Ahí es cuando empieza todo, en la entrada”, detalló.
En ese instante, habría entre 80 y 100 alumnos en el lugar, lo que agravó la situación y generó una estampida generalizada. “Todos salimos corriendo porque teníamos miedo de que nos pase a nosotros”, recordó.
El impacto emocional es uno de los aspectos más fuertes del relato de María. La estudiante confesó que todavía no logra asimilar lo ocurrido. “Me entra una angustia muy grande porque podría haber sido yo o cualquier otro”, expresó.
Además, reconoció que siente temor de volver a la escuela: “Todavía no caigo. Tengo miedo de volver”.
Las clases fueron suspendidas y, según explicó, esperan indicaciones de las autoridades para saber cuándo retomarán la actividad.
Los detalles de como era el agresor
Uno de los puntos que más desconcierto genera es la descripción del atacante. María aseguró que no tenía un perfil conflictivo. “Era un chico tranquilo, con buenas notas. No se lo veía así”, afirmó.
También mencionó que no tenía relación cercana con él, pero que nunca había mostrado señales de violencia dentro del ámbito escolar.
“Yo no era amiga de él, pero lo que escuché es que ese chico sufría bullying”, explicó. Sin embargo, también remarcó la dificultad de confirmar esas versiones: “No tengo bien entendido si era verdad o mentira”.
Durante la entrevista, María reconoció que en el último tiempo habían existido episodios de violencia, principalmente fuera del colegio. “Había peleas a la salida, por eso empezaron a poner policías”, explicó.
Sin embargo, aclaró que no era una situación generalizada: “No era algo de todos, sino de algunos alumnos”.