La causa está a cargo del Juzgado N°62, encabezado por el juez Bonanno, con intervención de la Secretaría N°79. Los investigadores recorrieron la vivienda y analizaron las imágenes captadas por las cámaras de seguridad instaladas en el lugar. Con esas grabaciones lograron reconstruir los movimientos previos y posteriores al ataque.
Las cámaras registraron al acusado, Walter Verón, salir de la habitación con un cuchillo. (Foto: captura)
Según la investigación, Verón salió de la casa rumbo a su trabajo, pero regresó pocos minutos después con un cuchillo en la mano. Cuando volvió, Calvo salió de la habitación hacia el pasillo y se encontró con él. Allí comenzó una discusión. Luego, ambos ingresaron al dormitorio que compartían y donde también se encontraba la hija de 8 años de la pareja.
Fue allí donde se produjo el ataque. Las cámaras posteriormente registraron a Verón saliendo de la habitación con el cuchillo ensangrentado, mientras la nena escapó por el pasillo para buscar ayuda.
La vivienda tiene unos 60 metros cuadrados y confirmó que la menor no observó el crimen a través de las cámaras de seguridad, como había trascendido inicialmente, sino que estaba presente cuando ocurrió. Tras el ataque, corrió hasta donde se encontraba su hermano para despertarlo y contarle lo que había sucedido.
La carta que Walter Verón escribió cuatro días antes del crimen
Otro elemento que analiza la Justicia es una carta escrita por Verón cuatro días antes del femicidio, el domingo anterior al ataque. El texto es investigado como posible indicio de una crisis previa.
En el mensaje, el hombre hablaba de sus problemas con Calvo, expresaba resentimiento por el deterioro de la relación y terminaba con una frase de despedida: “Lo lamento, los amo. Hasta siempre”.
Sin embargo, aquel domingo no se produjo ningún intento contra su vida. Según la reconstrucción del caso, fue recién el jueves por la mañana, después del ataque contra Calvo, cuando Verón resultó con una herida en el cuello.
La carta también hacía referencia a Verónica Assad, conocida públicamente como Pitty La Numeróloga, con quien Romina mantenía un vínculo laboral.
El vínculo de Romina Calvo con Pitty La Numeróloga
Calvo había conocido a Pitty La Numeróloga a través de sus cursos y talleres. Con el tiempo comenzó a trabajar en uno de sus comercios dedicados a la venta de velas y esencias.
Según relató Assad, Romina había intentado comprar una franquicia, pero no logró acceder al crédito que necesitaba. Ante su buen desempeño laboral, Pitty decidió ponerla al frente de un local ubicado en Caballito.
Calvo se convirtió en una de las vendedoras destacadas de la marca y comenzó a proyectar la apertura de otro comercio en Villa Devoto, sobre la avenida Beiró. De acuerdo con Assad, Verón estaba al tanto del proyecto y lo había respaldado, al punto de que el contrato de alquiler del nuevo establecimiento se encontraba a su nombre.
Poco antes de su muerte, Romina le había escrito a Assad para contarle cómo avanzaba laboralmente. “Quiero que estés orgullosa de mí”, fue uno de los últimos mensajes que le envió. Pitty aseguró que desconocía los antecedentes de violencia dentro de la pareja y sostuvo que Romina nunca le había contado los problemas que atravesaba.
Qué decía la carta sobre Pitty La Numeróloga y Romina Calvo
En el escrito que dejó días antes del crimen, Verón responsabilizaba a distintos factores por el deterioro de la pareja y mencionaba expresamente a Pitty. “Esta ‘Pity’ (sic) le cambió toda su personalidad y me quiere fuera de la casa”, escribió el acusado.
También manifestaba enojo por cuestiones económicas, aseguraba que había trabajado durante años para su familia y cuestionaba la decisión de Calvo de continuar su vida sin él. El documento quedó incorporado a la investigación junto con las cámaras de seguridad y otros elementos recolectados en la vivienda.
En 2018, el hombre había sido condenado a seis meses de prisión en suspenso por lesiones leves agravadas por el vínculo, a raíz de un ataque ocurrido un año antes en La Tablada.
En aquella causa, Calvo había denunciado que Verón la tomó del cuello hasta hacerla desvanecer y la hirió con un cuchillo en un dedo cuando ella le manifestó su intención de terminar la relación. También había relatado ante la Justicia que sufría desde hacía años agresiones verbales y episodios de violencia física.