Las organizaciones desarticuladas no formaban parte de una única red, sino que se trataba de estructuras independientes pero conectadas en algunos puntos. “Hemos encontrado productores y vendedores de este material ilícito”, afirmó Eleonora Weingast, quien está al frente del área especializada en estos delitos.
Los investigadores utilizaron siete nodos judiciales para organizar el operativo, distribuidos en Azul, Bahía Blanca, Dolores, Junín, La Matanza, Berazategui y Quilmes. Desde estos puntos se concentró y coordinó la información.
El operativo incluyó el secuestro de 214 computadoras, 357 teléfonos celulares, 350 dispositivos de almacenamiento, estupefacientes, armas de fuego y 129 elementos no digitales. Participaron agentes de la Policía Bonaerense, la Policía Federal y la Policía de la Ciudad.
Las redes operaban a través de plataformas abiertas y también en sistemas encriptados. Algunas investigaciones surgieron de denuncias, mientras que otras se originaron por el rastreo digital proactivo. Una de las pistas más sensibles fue la detección de un grupo de WhatsApp denominado “Porno Hermanos”, donde se ofrecían menores a cambio de dinero. “De este tipo de relatos y conversaciones hay centenares”, indicaron fuentes de la Procuración.
El antecedente
El operativo actual es el quinto enmarcado en la serie “Protección de las Infancias”. La edición anterior se había concretado en noviembre de 2024, con 114 allanamientos en 65 puntos del conurbano y el interior bonaerense. En esa oportunidad, 21 personas fueron detenidas y 70 niños y niñas resultaron rescatados.
Las investigaciones de este tipo suelen demandar meses y se nutren de denuncias, tareas de rastreo digital y la cooperación con organismos nacionales e internacionales que luchan contra el abuso y la explotación de menores en entornos virtuales.