Qué investigan las seis causas derivadas del expediente
La extracción y el análisis de la información almacenada en los dispositivos electrónicos permitieron identificar elementos que fueron remitidos a otras fiscalías por su posible relevancia penal.
Entre las líneas abiertas se encuentran presuntos delitos contra la integridad sexual, la posible tenencia de imágenes de abuso sexual infantil y hechos que podrían estar relacionados con explotación sexual en el entorno conocido como “Wachitas”.
También se analizan posibles irregularidades y coimas vinculadas con ese ámbito, hechos relacionados con Maximiliano Fassetta, una presunta comercialización de estupefacientes y episodios de violencia familiar registrados durante 2025.
La existencia de estos expedientes no significa que todas las sospechas estén confirmadas ni que los hechos investigados tengan necesariamente una conexión entre sí. Tampoco permite concluir que todas las hipótesis involucren a Claudio Barrelier, acusado en la causa principal.
Cada fiscalía deberá establecer qué ocurrió, determinar si existen elementos suficientes para sostener una imputación y definir las eventuales responsabilidades penales.
La nueva imputación contra Claudio Barrelier por material sexual
Una de las líneas que surgieron del análisis de los dispositivos quedó a cargo del fiscal Juan Fernando Ávila Echenique y está vinculada con el hallazgo de archivos de contenido sexual.
Carlos Argüello, abogado defensor de Claudio Barrelier, confirmó que su cliente enfrenta una nueva imputación relacionada con la presunta tenencia de material de abuso sexual infantil. Además, indicó que se investigan otras posibles conductas asociadas con ese contenido.
Según fuentes de la causa principal, entre los archivos examinados había imágenes que presentaban características compatibles con posibles situaciones de violencia sexual. Algunas mostraban ataduras u otros elementos de sujeción, un aspecto que los investigadores analizaron también en relación con una denuncia anterior, presentada en 2025.
Sin embargo, hay precisiones importantes sobre ese material: las imágenes no corresponden a Agostina y tampoco se determinó que hayan sido registradas en la habitación donde se investiga el asesinato. Además, todavía no se estableció la identidad de todas las personas que aparecen ni si existió consentimiento.
Por esas razones, los archivos son objeto de una investigación independiente. Su contenido, por sí solo, no permite dar por acreditados los delitos que se buscan esclarecer.
Los movimientos de la madre de Barrelier después de la desaparición
Otra parte de las actuaciones se concentró en Viviana, la madre del acusado. Los investigadores reconstruyeron sus desplazamientos, revisaron sus comunicaciones y analizaron su presencia en la vivienda del barrio Cofico durante los días posteriores a la desaparición de Agostina.
Según fuentes judiciales, los registros de llamadas y mensajes permitieron ubicar a la mujer durante el sábado y el domingo posteriores al hecho en la zona de Villa de María del Río Seco, en el norte cordobés.
El lunes siguiente mantuvo una conversación con su hijo que quedó registrada porque las comunicaciones de Barrelier estaban intervenidas en el marco de otra investigación.
De acuerdo con la reconstrucción incorporada al expediente, Viviana le preguntó qué había ocurrido con la adolescente. Él habría respondido que había ayudado a Agostina a trasladarse en un automóvil y que eso lo había involucrado en el problema.
Durante el intercambio, la mujer le reprochó haberse metido nuevamente en una situación ajena, según la interpretación de los investigadores.
Esa misma noche, cerca de las 21, Viviana llegó a la casa de Cofico acompañada por la hermana de Barrelier. La joven se retiró al poco tiempo, mientras que la madre permaneció en el domicilio y volvió a estar allí el martes, cuando su hijo fue detenido.
Qué revelaron las pericias sobre las banderas de la casa
Entre las medidas ordenadas durante la investigación se incluyó el análisis de unas banderas de gran tamaño que estaban dentro de la vivienda. Una declaración incorporada al expediente señaló que Viviana había barrido y movido esas telas, por lo que la fiscalía dispuso estudios para determinar si presentaban rastros de sangre.
Los peritos identificaron y fotografiaron las banderas, seleccionaron sectores con marcas sospechosas y tomaron muestras para realizar análisis bioquímicos.
Los resultados fueron negativos: no se encontraron rastros que permitieran vincular esos movimientos con un posible ocultamiento de evidencia sanguínea.
La fiscalía también examinó los desplazamientos y las comunicaciones de la mujer. No obstante, según la información disponible, las medidas realizadas no aportaron pruebas suficientes para atribuirle participación en el femicidio ni en su presunto encubrimiento.
Por ese motivo, Viviana no está imputada en la causa. Su presencia en la vivienda y sus movimientos fueron objeto de distintas diligencias, pero hasta el momento no derivaron en una acusación penal en su contra.
La causa principal y las investigaciones que siguen abiertas
Con el requerimiento de elevación a juicio presentado por el fiscal Raúl Garzón, la investigación por el femicidio de Agostina Vega alcanzó una instancia decisiva. Para las autoridades, el expediente principal está en condiciones de avanzar, mientras que las causas derivadas todavía requieren nuevas medidas para determinar si hubo otros delitos.
El análisis de los dispositivos electrónicos amplió el alcance del caso y abrió interrogantes que deberán resolverse en expedientes separados. La Justicia deberá establecer qué hechos pueden probarse, quiénes podrían estar involucrados y si existe alguna conexión entre las distintas líneas investigativas.
Así, mientras el proceso por el asesinato de la adolescente se encamina hacia una eventual instancia oral, las otras causas continúan abiertas y todavía no tienen una resolución definitiva.