El albañil antes de su traslado a una celda. (Foto: PFA)
El detalle de los hechos, de acuerdo a un informe del caso, es barbárico. Ávalos Vallejo no solo los habría violado, sino que también los forzaba a tener sexo entre ellos mientras “los amenazaba con un machete o con un rifle” para lograr su silencio. Les aseguraba, incluso, que mataría “a sus padres y hermanos” si contaban los abusos sufridos.
El profundo daño a las víctimas
El daño en una de las víctimas fue tan profundo que el menor sufrió trastornos de aprendizaje. Los padres consultaron a un psicólogo y el especialista detectó signos compatibles con un posible abuso sexual.
Así, comenzó una serie de denuncias en donde otros niños revelaron situaciones idénticas. Las familias de las víctimas, indignadas, incendiaron la casa de Ávalos Vallejo, que abandonó su barrio para refugiarse en la casa de un sobrino, donde, finalmente, la División Homicidios de la PFA lo encontró. Irónicamente, los relatos en torno al acusado lo retrataban como “un vecino modelo”.