Ramón Estigarribia, conocido artísticamente como “el paya Moncho”, fue condenado este lunes a 13 años de prisión por el abuso sexual de menores en la localidad bonaerense de Ezpeleta, partido de Quilmes.
Ramón Estigarribia, conocido artísticamente como “el paya Moncho”, organizaba actividades en barrios vulnerables con el pretexto de ayudar a niños con discapacidad. El horror que ocultaba.
Ramón Estigarribia, conocido artísticamente como “el paya Moncho”, fue condenado este lunes a 13 años de prisión por el abuso sexual de menores en la localidad bonaerense de Ezpeleta, partido de Quilmes.
La sentencia fue dictada por el Tribunal Oral N° 5, que lo halló culpable de múltiples ataques cometidos durante actividades solidarias que él mismo organizaba.
El acusado, de 41 años, había sido detenido en mayo de 2023 tras una investigación iniciada por la denuncia de una de sus víctimas.
Según se reveló en el juicio, Estigarribia organizaba eventos “benéficos” Durante esos encuentros, aprovechaba el contacto con menores para cometer los abusos.
Los hechos ocurrieron durante un período prolongado y afectaron, al menos, a tres menores, aunque no se descarta que existan más víctimas.
La fiscal del caso, Mariel Calviño, había solicitado una pena de 20 años de prisión, basándose en el testimonio de los damnificados y el patrón reiterado de conducta por parte del acusado.
Uno de los relatos más conmovedores fue el de “D.R.”, quien afirmó haber sido abusado por Estigarribia desde los seis años. “Era un amigo de la familia, le teníamos mucha confianza”, declaró en el juicio.
El joven decidió denunciarlo recién al cumplir los 18, alentado por una vecina que lo ayudó a superar el miedo. “No podía dejar que este cínico siguiera cerca de niños vulnerables”, expresó.
“El paya Moncho” convocaba a los eventos a través de redes sociales como Facebook e Instagram, y se presentaba como un referente solidario en la zona sur del conurbano.
En sus publicaciones, prometía la presencia de figuras populares como el cantante L-Gante o artistas de la movida tropical, lo que generaba una gran convocatoria entre los niños y sus familias.
La causa fue impulsada por la intervención del personal de la DDI de Quilmes, que logró detener a Estigarribia en el barrio La Esperanza Grande.