Martín, un joven ciego y su padre, se encontraban en el centro de la ciudad de Casilda, a unos 50 kilómetros de Rosario, cuando delincuentes ingresaron su Toyota Hilux mientras los dueños realizaban unas compras. Los ladrones se robaron dinero, la mochila del joven y la computadora que la víctima usaba para trabajar y estudiar ya que contaba con un sistema de lenguaje en Braille.












