TREMENDO CASO

Salió a defender a su vecina y pasó lo peor: "¿Cómo le vas a pegar así a tu mujer?"

Un hecho de violencia extrema conmovió a toda la ciudad el pasado fin de semana. Lo que comenzó como un intento desesperado por detener una escena de violencia de género, terminó con la muerte a puñaladas de Darío Rubén Rojo, un hombre de 46 años que, con valentía, decidió intervenir para proteger a su vecina.

Salió a defender a su vecina y pasó lo peor: ¿Cómo le vas a pegar así a tu mujer?

Un hecho de violencia extrema conmovió a toda la ciudad el pasado fin de semana. Lo que comenzó como un intento desesperado por detener una escena de violencia de género, terminó con la muerte a puñaladas de Darío Rubén Rojo, un hombre de 46 años que, con valentía, decidió intervenir para proteger a su vecina. Cuatro personas fueron detenidas por el asesinato, en un caso que derivó luego en una escalada de violencia entre familias.

Darío no conocía a fondo la magnitud del conflicto que se desarrollaba a pocos metros de su puerta. Solo escuchó gritos, insultos y golpes que provenían de la vereda de su casa en Pasaje Teresa de Calcuta al 1500, en la localidad de Frías. Fue entonces que salió para enfrentar lo que le parecía inaceptable: un hombre golpeando a su pareja en plena vía pública.

Sin embargo, lo que pretendía ser un gesto de defensa y solidaridad terminó en tragedia.

Todo ocurrió el domingo al caer la tarde. Según relataron testigos del hecho, Darío Rubén Rojo estaba en su casa cuando escuchó los alaridos. Al salir, se encontró con un joven, Sebastián Ibarra, de 24 años, agrediendo físicamente a su pareja. La mujer no podía zafarse de la situación, y ningún otro vecino se animaba a intervenir.

Fue entonces cuando Rojo gritó desde la puerta de su casa:

“¿Qué hacés? ¿Cómo le vas a pegar así a tu mujer?”

Lo que siguió fue una escena de caos. Sebastián Ibarra se abalanzó sobre Darío Rojo y comenzaron a forcejear. Pero no estaba solo. En cuestión de segundos, aparecieron sus dos hermanos, Ramiro y Walter Ibarra, quienes al ver la pelea, decidieron intervenir para “defenderlo”.

Fue uno de ellos quien sacó un cuchillo y atacó directamente a Rojo. Tres puñaladas certeras en la parte baja de la espalda bastaron para dejarlo gravemente herido. El cuerpo de Darío se desplomó en la vereda, mientras los agresores se daban a la fuga entre gritos, insultos y amenazas.

Vecinos del lugar llamaron de inmediato a emergencias. Una ambulancia llegó minutos después, pero Darío Rubén Rojo fue declarado muerto al ingresar al Hospital Zonal de Frías.

Lejos de apaciguarse, la noticia del asesinato encendió una furia incontenible entre los familiares de la víctima. En medio del dolor y la indignación, varios de ellos fueron a buscar a los agresores. Lo que siguió fue una verdadera batalla campal entre las dos familias.

Durante ese segundo enfrentamiento, el padre de Darío Rubén Rojo recibió una puñalada que le provocó un cuadro grave de neumotórax. Según informaron fuentes médicas del hospital zonal, el hombre permanece internado en estado crítico y su pronóstico es reservado.

Además, otro familiar fue herido con un ladrillazo en el rostro, lo que le provocó fracturas en el maxilar y lesiones múltiples. En tanto, algunos de los agresores también fueron hospitalizados por heridas menores sufridas durante la pelea, y una vez estabilizados, fueron puestos a disposición de la justicia.

Tras el homicidio, la policía inició una rápida búsqueda de los hermanos Ibarra, quienes ya tenían antecedentes por disturbios y violencia en el barrio. En un operativo realizado en horas de la madrugada, los tres fueron capturados y detenidos, acusados de homicidio agravado y lesiones graves.

Los detenidos son:

  • Sebastián Ibarra (24 años): señalado como el autor de la agresión inicial a su pareja y del inicio de la pelea con Rojo.

  • Ramiro Ibarra (27 años): involucrado directamente en el asesinato, aunque aún no se determinó si fue él quien empuñó el cuchillo.

  • Walter Ibarra (20 años): el más joven de los hermanos, también acusado de participar del ataque mortal.

El cuarto detenido sería un allegado a la familia Ibarra que habría ayudado a los agresores a escapar tras el crimen.

El barrio donde ocurrió el asesinato sigue sumido en la conmoción y el miedo. Varios vecinos afirmaron que la violencia entre ambas familias era latente desde hace tiempo, y que existía una fuerte tensión en el ambiente desde días antes del ataque.

“Todos sabíamos que algo grave podía pasar, pero nadie imaginó esto”, declaró una vecina que prefirió no dar su nombre por miedo a represalias.

Durante la noche del lunes, decenas de vecinos realizaron una marcha improvisada pidiendo justicia por Darío Rubén Rojo. Portaban carteles con mensajes como “Él no merecía morir así” y “Basta de violencia en Frías”. La manifestación se realizó de forma pacífica, aunque con presencia policial preventiva por temor a nuevos disturbios.

Darío Rubén Rojo era padre de dos hijos y trabajaba como albañil. Según sus conocidos, era “un hombre trabajador, tranquilo y solidario”. Su esposa, quebrada por el dolor, declaró ante los medios:

“Salió porque no podía quedarse callado. Escuchó a esa mujer gritar y no lo dudó. Murió por hacer lo correcto.”

Organizaciones sociales y colectivos feministas destacaron su accionar como un ejemplo de intervención comunitaria frente a la violencia de género, aunque lamentaron profundamente el desenlace fatal.

La Fiscalía de Frías está a cargo de la investigación. Ya se ordenaron pericias forenses, análisis de cámaras de seguridad y entrevistas a testigos presenciales. La justicia busca determinar con precisión quién fue el autor material de las puñaladas, y no se descarta que más personas sean llamadas a declarar en los próximos días.

Mientras tanto, los hermanos Ibarra permanecen detenidos en la comisaría local, y sus abogados ya solicitaron medidas especiales de seguridad debido al riesgo de represalias.

La causa fue caratulada como homicidio agravado por la participación de más de dos personas, lo que podría llevar a penas de prisión perpetua.

La tragedia de Darío Rubén Rojo deja al desnudo no solo la violencia machista, sino también la espiral de venganza, el miedo barrial y la falta de contención institucional. Su muerte, lejos de apagar el conflicto, lo intensificó.

Ahora, una familia llora la pérdida de un ser querido, otra enfrenta la cárcel, y toda una comunidad exige respuestas. Lo que está claro es que, en medio de una sociedad cada vez más marcada por la intolerancia, la historia de Darío sigue resonando: el hombre que murió por defender a alguien más.