La ciudad de Rosario es escenario de un episodio de fuerte tensión dentro de la Policía de Santa Fe, luego de que una protesta por reclamos salariales derivara en enfrentamientos internos y en una inusual escena de agentes enfrentándose entre sí.
La protesta escaló durante la madrugada frente a la Jefatura de Policía y se replicó en distintos puntos de la provincia. El ministro de Seguridad santafesino brindó una conferencia para explicar lo ocurrido.
La ciudad de Rosario es escenario de un episodio de fuerte tensión dentro de la Policía de Santa Fe, luego de que una protesta por reclamos salariales derivara en enfrentamientos internos y en una inusual escena de agentes enfrentándose entre sí.
Por el caso, cerca de las 9 de la mañana las autoridades provinciales brindaron una conferencia de prensa para aclarar la situación.
El ministro de Seguridad de la provincia de Santa Fe, Pablo Cococcioni, aseguró que la manifestación fue menor a lo que se difundió y remarcó la necesidad de disciplina dentro de la fuerza. Además, anunció que 20 policías fueron pasados a disponibilidad luego de participar en la protesta.
Durante una conferencia de prensa, el funcionario provincial buscó bajarle el tono a la magnitud de la manifestación y sostuvo que el alcance fue menor al que se planteó públicamente desde algunos sectores vinculados a la protesta.
En ese contexto, Cococcioni remarcó la importancia de mantener el orden interno dentro de la institución y apuntó contra la conducta de quienes participaron de la movilización. “La convivencia entre los distintos integrantes de una fuerza depende fundamentalmente de la conducta de cada uno. Es una fuerza de seguridad, no es un club, no es una asociación de amigos”, afirmó.
El ministro insistió en que, por la naturaleza de la función que cumplen los agentes, se exige un alto nivel de disciplina. “Se espera un grado razonablemente importante de disciplina interna porque es la gente a la que la sociedad le confía un arma, un chaleco, un patrullero y un uniforme para que vaya a defender el imperio de la ley y no para socavarlo”, agregó.
El conflicto se inició cuando un grupo de efectivos, vestidos de civil y con los rostros cubiertos, junto a familiares, se concentraron frente a la Jefatura de Policía para exigir mejoras salariales y mejores condiciones laborales.
Según informó el medio local 0343, la situación escaló cerca de la medianoche, cuando agentes en actividad recibieron la orden de intervenir para dispersar a los manifestantes. La respuesta, dirigida hacia sus propios compañeros y familiares, desató una reacción inmediata: varios policías que patrullaban la ciudad decidieron sumarse a la protesta, abandonar sus funciones y bloquear calles con patrulleros y motos oficiales.
Mientras tanto, quienes permanecían dentro de la dependencia utilizaron la fuerza para intentar controlar la situación. Las imágenes de policías enfrentando a otros policías generaron un fuerte impacto y dejaron en evidencia la tensión interna dentro de la fuerza.
El clima de conflicto se replicó en otros puntos de Rosario e incluso en la capital provincial, donde patrulleros rodearon la Casa de Gobierno como forma de presión hacia las autoridades.
Tras los incidentes, algunos efectivos en servicio optaron por cruzar sus vehículos en la vía pública, apagando los motores pero dejando encendidas las balizas y sirenas como símbolo de protesta. Desde la provincia señalaron que, pese a la magnitud del episodio, la tarea policial no se vio resentida y que no se registraron delitos durante la noche.
El pedido original estaba centrado en una recomposición salarial urgente ante la pérdida del poder adquisitivo. Sin embargo, tras la intervención para dispersar la manifestación, el conflicto se radicalizó y dejó al descubierto una fractura en la cadena de mando.
El sábado pasado ya se habían realizado manifestaciones simultáneas en distintas ciudades de Santa Fe, aunque en esa ocasión se desarrollaron sin incidentes. De acuerdo con la Asociación Profesional Policial (Apropol), las movilizaciones se extendieron por localidades como Rosario, Esperanza, Rafaela, San Cristóbal, Coronda, San Justo, San Javier, Reconquista, Tostado, Vera, Sastre, Melincué, Casilda y Villa Constitución, entre otras. En algunas zonas también se sumaron docentes y trabajadores del Servicio Penitenciario.
Uno de los ejes centrales del reclamo, según el sindicato, es el principio de “igual remuneración por igual tarea”. En ese sentido, efectivos de las unidades regionales del norte de la provincia denunciaron que perciben salarios inferiores a los de agentes que cumplen las mismas funciones en otras jurisdicciones.